La Emperatriz Jingū es una figura legendaria en la historia japonesa, conocida por haber gobernado como regente después de la muerte de su esposo hasta que su hijo, Ōjin Tennō, asumió el trono de Japón. Se considera que su reinado convencionalmente tuvo lugar entre los años 201 y 269 d. C.
Muchos historiadores la consideran una figura mítica, y la información sobre su gobierno se basa en leyendas. Según estas historias, Jingū fue la esposa del decimocuarto emperador de Japón, Chūai Tennō, hasta la muerte de él en el año 200 d. C., cuando fue asesinado en una batalla contra rebeldes. Tras su muerte, la emperatriz Jingū lideró a sus tropas y vengó a su esposo al derrotar a los rebeldes en combate.
Posteriormente, dirigió un ejército en una expedición a la «tierra prometida» (a menudo interpretada como tierras en la península coreana), y regresó victoriosa a Japón después de tres años. A su regreso, asumió el Trono Crisantemo como la Emperatriz consorte Jingū.
Y además, aparece en una de las series de billetes más legendarias de Japón: los billetes Jingū. Así que, aprovechamos una mirada a esa serie para ver cómo y cuándo se introdujeron los billetes en Japón, y lo accidentado que fue el proceso.
La introducción de los billetes en Japón
La idea de crear billetes en Japón fue propuesta por el príncipe Itō Hirobumi, quien, tras estudiar el sistema financiero y la circulación de dinero en los Estados Unidos en 1870, presentó su iniciativa al gobierno japonés. En 1872, el gobierno aceptó su propuesta y promulgó la «Ley de Bancos Nacionales», que estableció un sistema descentralizado de bancos nacionales inspirado en el modelo estadounidense. En agosto de 1873, cada uno de estos bancos fue autorizado por el estado para emitir billetes respaldados por oro de sus reservas, hoy conocidos como «billetes nacionales«.
Los billetes nacionales pudieron ser intercambiados por monedas de oro durante aproximadamente tres años, hasta que el aumento en el precio del oro se volvió insostenible.
En agosto de 1876, se introdujo una enmienda a la Ley de Bancos Nacionales que convirtió los billetes en no convertibles. Ya no había restricciones en la cantidad de papel moneda emitido, y se permitió a los bancos privados intercambiar los billetes nacionales por billetes no convertibles emitidos por el gobierno en lugar de por oro. Las emisiones no convertibles acabarían reemplazando completamente a las convertibles entre 1877 y 1878.
En julio de 1877, el entonces primer ministro, Ōkuma Shigenobu, comprendió que mantener el patrón oro en Japón era impráctico, dado el bajo valor de la plata. Así, el 27 de mayo de 1878, se introdujo la moneda de plata de un yen en el comercio interno, encaminando a Japón hacia lo que de manera práctica era un patrón de plata. Sin embargo, esto no resolvió el problema principal, ya que la inflación causaban que los billetes de papel continuaran perdiendo valor frente a las monedas de plata.
Finalmente, en 1880, el primer ministro Matsukata Masayoshi suspendió la emisión de billetes nacionales. En marzo de 1896, se realizaron enmiendas a la Ley de Bancos Nacionales que preveían la disolución de estos bancos al vencimiento de sus estatutos, prohibiendo además la circulación de sus billetes después del 31 de diciembre de 1899. A pesar de la fecha límite, el proceso de redención fue gradual, y los billetes de los bancos nacionales no se retiraron completamente de la circulación hasta 1904.
Los billetes Jingū
Los primeros billetes nacionales fueron impresos con tecnología occidental, que presentaba ciertas deficiencias en calidad: con el tiempo, estos billetes perdían fácilmente su color debido al clima húmedo de Japón. La falsificación se convirtió en otro problema cuando los falsarios lograron replicar el elaborado diseño de los billetes.
Para resolver esto, el gobierno japonés lanzó una nueva serie conocida como «billetes modificados» y buscó tecnología mejorada de papel moneda en Occidente. Se llegó a un acuerdo con el grabador y artista italiano Edoardo Chiossone, quien diseñó nuevos billetes para el gobierno japonés. Los nuevos billetes de diez yenes, conocidos como «Emperatriz Jingū», tenían un tamaño de 93 x 165 mm y mostraban una representación artística de la Emperatriz Jingū realizada por Chiossone.
Los nuevos billetes de diez yenes, conocidos como «Emperatriz Jingū», tenían un tamaño de 93 x 165 mm y mostraban una representación artística de la Emperatriz Jingū realizada por Chiossone (Foto: Commons/Gobierno de Japón).
Este diseño fue notable, ya que incluía el primer retrato en un billete japonés y convirtió a la Emperatriz Jingū en la primera mujer representada en el dinero japonés. Dado que no existían imágenes reales de esta legendaria emperatriz, la representación de Jingū fue completamente ficticia; Chiossone utilizó a una empleada de la oficina de impresión estatal como modelo. Estos «billetes modificados» también incluían marcas de agua, que en ese momento eran un importante mecanismo de protección contra la falsificación.
Los billetes modificados de diez yenes fueron emitidos el 9 de septiembre de 1883 y estaban destinados a reemplazar los billetes antiguos.
También se emitieron billetes modificados de 1 y 5 yenes. Los de 1 yen fueron impresos en febrero de 1881 y estaban destinados a reemplazar los billetes antiguos. Los billetes modificados de 5 yenes, por su parte, se pusieron en circulación en julio de 1882.
Los billetes de 1 yen miden 77 x 131 mm y, debido a su diseño, son comúnmente conocidos como los billetes de 1 yen «Emperatriz Jingū». (Foto: Commons/Gobierno de Japón).
Durante este periodo, la inflación alcanzó niveles récord debido a la gran cantidad de papel moneda no convertible en circulación. Para abordar esta situación, se tomaron medidas como la creación del Banco de Japón en 1882, con el fin de centralizar y regular la emisión de papel moneda. Todo el papel moneda en circulación debía ser sustituido por monedas de plata o por los nuevos billetes modificados emitidos por el Banco de Japón.
Los billetes de 5 yenes miden 83 x 146 mm y, debido a su diseño, son comúnmente llamados billetes de 5 yenes «Emperatriz Jingū» (Foto: Commons/Gobierno de Japón).
Y en enero de 1886 comenzó la retirada definitiva de los billetes modificados de 1 y 5 yenes por plata. Posteriormente, el 26 de marzo de 1897, el gobierno japonés adoptó definitivamente el patrón oro, lo que cambió el respaldo de los antiguos billetes nacionales (que aún convivían de manera alegal con los modificados) de plata a oro. Se fijó como fecha límite junio de 1898 para prohibir la circulación de los billetes emitidos por el gobierno hacia el final del siglo. Los billetes modificados de 1 y 5 yenes «Emperatriz Jingū» fueron terminados de retirar de la circulación según la fecha límite establecida del 31 de diciembre de 1899.
Hoy en día, los billetes de la Emperatriz Jingū siguen siendo muy demandados por los coleccionistas y alcanzan altos precios cada vez que aparecen en el mercado.
Como coleccionistas de euro que somos, una de las cosas que siempre tenemos presentes es cuándo va a haber nuevos países en el euro, para ver si podemos o tenemos que ampliar la colección. Aquí te hago un pequeño resumen de cómo está la situación de la ampliación de la Eurozona.
¿Qué tiene que pasar para que un país adopte el euro?
En teoría, todos los estados que han entrado en la Unión Europea a partir de 1995 tienen la obligación de cambiar su moneda nacional por el euro. Y para que eso se haga realidad tienen que pasar tres cosas:
a) Por supuesto, que pertenezca a la Unión Europea, o tener un acuerdo firmado con ella que les permita usarlo y emitir monedas propias (como tienen Andorra, Mónaco, San Marino y el Vaticano).
en el país candidato no haya mucha inflación ni déficit en comparación con la Eurozona,
que tampoco tenga mucha deuda pública en comparación con los países del euro,
que los tipos de interés no sean muy altos,
que la legislación esté adaptada,
y que haya estado dos años en el Mecanismo de Tipos de Cambio II (MTC-II, también conocido por sus siglas en inglés ERM-II y por el manido sobrenombre de «la antesala del euro»), que fija la conversión entre el euro y la moneda nacional.
Copia del Tratado de Maastricht expuesta en Regensburg, Alemania (Foto: Commons/Mateus2019).
Cada dos años, el Banco Central Europeo publica un informe resumiendo en qué medida los países candidatos han cumplido con ellos. El último fue en junio de 2022.
Normalmente, si un país quiere adoptar el euro va a intentar cumplir con los criterios económicos primero, y una vez alcanzados esos objetivos, comienza a trabajar en adaptar su legislación, a la vez que espera los dos años obligatorios en el ERM-II.
Y c) Que haya voluntad politica. La entrada en el ERM-II es voluntaria, y cada país decide cuando entrar. Cuando no hay voluntad política, lo que un gobierno hace es no entrar en él aunque cumpla el resto de requisitos.
Países que están muy cerca de adoptar el euro
Los próximos nuevos países en adoptar el euro serán, por este orden, Bulgaria y Rumanía.
Durante el verano de 2021, ambos países comenzaron de manera oficial su preparación para la transición a la moneda única. Bulgaria tiene como objetivo entrar el 1 de julio de 2025. Rumanía mira un poco más adelante, a 2029.
Bulgaria
Puntos clave: Bulgaria tiene la intención de adoptar el euro el 1 de juilio de 2025, a pesar de que la evaluación del Banco Central Europeo de junio de 2024 fue negativa por culpa de la inflación. Aún así, el gobierno tiene el objetivo de rebajar la inflación antes de final de año y luego pedir al BCE una evaluación especial.
Bulgaria entró en la Unión Europea en 2007 con la obligación de entrar en la Eurozona en algún momento en el futuro.
Bulgaria cumple con todos los requisitos del BCE salvo el control de inflación, cuyo limite en 2020 era el 1,8%, pero que en el país balcánico era del 2,6%. En 2022, los efectos de la pandemia y de la invasión de Ucrania por parte de Rusía han hecho que la inflación aumente en toda la eurozona, así que el límite impuesto por el BCE fue del 4,9%, pero Bulgaria tuvo un 5,9%. La predicción es que esa diferencia aumentará en el futuro.
La legislación tampoco está adaptada, pero, aunque en teoría no supondrá un gran problema ya que casi todos los partidos mayoritarios búlgaros son pro-europeos, existe cierto miedo a que el momento de inestabilidad política pueda complicar el proceso: Bulgaria ha tenido con tres elecciones generales y cuatro gobiernos en los dos últimos años, y los partidos pro-rusos están aumentando su propaganda en contra del euro y de Europa en general.
En el Eurobarómetro Flash 548, realizado en mayo de 2024 específicamente para preguntar por la actitud hacia el euro de los ciudadanos de aquellos países que no lo tienen, un 49% de búlgaros que respondieron dijeron que estaban a favor de la adopción de la moneda única, contra un 49% que se negaron, mayoritariamente por miedo a la subida de precios. Esto supone un cambio del 5% a favor desde la última vez que se preguntó en 2022. En general, el país lleva desde 2007 partido por la mitad en este tema, con los porcentajes en ambos sentidos flotando alrededor del 50%.
El tipo de cambio de la moneda búlgara, el lev, frente al euro es de 1 euro = 1,95583 lev.
El 30 de junio de 2021, el gobierno búlgaro adoptó su ultimo Plan Nacional para la Introducción del Euro. Contemplaba que el 1 de enero de 2024 fuese la fecha para la entrada del país en la Eurozona, a falta la aprobación definitiva del BCE y del resto de estados miembros.
El Plan se basa en una introducción sin periodo de transición, es decir, no habrá doble denominación en levs y euros en los bancos, al contrario de lo que pasó en España entre 1999 y 2001. El lev sí seguiría circulando durante un mes más, perdiendo su curso legal en febrero.
Sin embargo, la nota negativa que el BCE le dio a Bulgaria primero en su informe de 2022 y luego en el de 2024, fue un jarro de agua fría para las aspiraciones del país balcánico. En principio tendrá que esperar al siguiente informe, en junio de 2026, para intentar conseguir una nota positiva. Sin embargo, el gobierno búlgaro espera reducir la inflación a niveles adecuados para finales de 2024 y pedir entonces un informe extraordinario al BCE que les permita adoptar el euro el 1 de julio de 2025.
Aún así, el Gobierno búlgaro aprobó el Plan Nacional de Adopción del Euro el 22 de mayo de 2022, y el 21 de octubre presentó el borrador de la Ley para la Introducción del Euro.
En cuanto a las monedas, te decía antes que saldría el Caballero de Madara. La forma exacta que tomará se decidió a través de un concurso de diseño convocado el día 12 de noviembre de 2022 y cuyos resultados fueron anunciados el 16 de noviembre de 2023.
Diseño de la moneda de 2 euros de Bulgaria.
Además, el día 6 de diciembre de 2022, se anunció que la ceca búlgara comenzaba la adaptación de sus máquinas a la producción de monedas de euro y se pondrá a fabricar una tirada de 1 millón de monedas de cada denominación
Rumanía
Puntos clave: Rumanía quiere adoptar el euro en 2029. La población está de acuerdo, hay voluntad política y existen preparaciones iniciales para ello. Pero la economía rumana está en malas condiciones, y muy lejos de encontrarse en las condiciones adecuadas para ello: de los cinco criterios, no cumple con ninguno.
Rumanía entró en la Unión Europea en 2007, y está obligada a adoptar el euro. Y hay voluntad política y popular para ello.
El Eurobarómetro Flash de 2024 muestra que el 77% de los ciudadanos rumanos encuestados están «a favor» de la introducción del euro (una subida nada despreciable de 14 puntos desde 2020, aunque comparado con el de 2022 el porcentaje no ha cambiado), mientras que un 22% está en contra.
Sede del Ministerio de Economía de Rumanía (Foto: Commons/Rakoon).
Pero el gran problema de Rumanía es su economía. Según el informe del BCE de verano de 2020, de los cinco criterios de Maastricht, el país sólo cumplía con dos: el porcentaje de deuda pública sobre el PIB y el control de fluctuación de su moneda, el lei, en relación al euro. En los de 2022 y 2024 la cosa fue a peor: no cumplía con ninguno.
Esta falta de convergencia hizo que Rumanía retrasara su objetivo de entrada varias veces, la última en 2022, cuando pasaron de intentar entrar en 2027 a querer hacerlo en 2029.
Países que están estudiando adoptar el euro en un futuro próximo
Chequia
Puntos clave: Chequia cumple con casi todos los requisitos, pero tras años de que la población estuviera en contra de la adopción del euro, ahora está partida por la mitad. Eso se refleja en la coalición que gobierna Chequia ahora mismo, que casi se deshace a principios de 2024 por desavenencias en cómo y cuándo adoptar el euro.
El proceso de adopción del euro por parte de la República Checa está parado. Tradicionalmente, una gran mayoría de la población estaba en contra de adoptar el euro, aunque ahora el país parece partido por la mitad: el 50% de la población está en contra y el 49% a favor, según el Eurobarómetro Flash 548, aunque eso es un descenso de la actitud negativa del 6% desde 2022 y del 15% desde el 2020. La guerra de Ucrania parece haber cambiado una visión negativa que estuvo muy influída por la crisis del euro de 2010, ya que antes de ella la mayor parte de la población estaba a favor.
Hasta 2020, económicamente, Chequia podría haber entrado en el ERM-II cuando hubese querido. Cumplía con todos los requisitos de Maastricht salvo la adaptación de la legislación y el control de inflación.
Sin embargo, debido a la pandemia y a la Guerra de Ucrania, la inflación ha aumentado: el limite en 2024 era el 3,3%, pero en el país centroeuropeo era del 6,3%. También lo ha hecho la deuda pública, que está por encima del 3% exigido.
Que Chequia avanzara en su integración en la Eurozona dependía en gran parte de los resultados de las elecciones de 2021. El gobierno saliente en esas elecciones, encabezado por el populista de derechas Andrej Babiš, era completamente euroescéptico. Sin embargo, la coalición entre el Partido Pirata checo y el movimiento Alcaldes e Independientes parecía tener la delantera en las encuestas, y ambos ven favorablemente adoptar la moneda única si las condiciones son favorables.
Al final, ni Babiš ni los Piratas y Alcades ganaron: el vencedor, por supresa, fue Petr Fiala, del Partido Civil Democrático, cuya plataforma política incuye un euroescepticismo suave. Y aunque Fiala decidió mantener inicialmente la política del «no al euro» de su predecesor, para mantener su posición necesita el apoyo de otros cuatro partidos que sí ven bien la adopción del euro.
Y en su discurso de Año Nuevo de 2024, Fiala dijo finalmente que estaba a favor de que Chequia diera pasos concretos para su adopción del euro. En una respuesta casi inmediata, los miembros de su gobierno pertenecientes a otros partidos de la coalición nombraron a un director encargado de formar una Comisión de Adopción al Euro poniendo una fecha definitiva de adopción del euro del 1 de enero de 2030, lo que casi derrumba al gobierno.
El tema se solucionó con una reunión de la coalición gobernante en febrero de 2024, en la que se decidió que se iba a ordenar un informe de lo que supondría para Chequia unirse al ERM-II, y parar la Comisión de Adopción al Euro. Su fecha de entrega era, precisamente, octubre de 2024, pero aún no han presentado sus conclusiones.
Países que no tienen previsto adoptar el euro en un futuro próximo
Hungría
Puntos clave: Hungría no adoptará el euro en un futuro cercano. Aunque la población parece estar a favor por una mayoría aplastante, los problemas del gobierno de Orbán con las reglas europeas sobre el Imperio de la Ley, su cercanía con el régimen ruso y el uso del político húngaro de la Unión Europea como enemigo externo, indican una voluntad política negativa por ambas partes.
Hungría es un caso clarísimo de gobernantes no escuchando a los gobernados.
Según el Eurobarómetro Flash 548 de 2024, el 76% de los húngaros entrevistados estaban a favor de la introducción del euro, lo que supone un ascenso del 16% sobre el Eurobarómetro Flash 508 de 2022, mientras que un 20% estaba en contra.
Sin embargo, el primer ministro Viktor Orbán, euroescéptico declarado y que, de hecho, usa a la UE como enemigo externo sobre el que construír su populismo, dijo públicamente que veía al euro como un precursor de una integración más profunda, algo que para él es algo muy negativo. El director del Banco Central de Hungría también dijo que para ellos, adoptar el euro sería «un error estratégico«.
Consulado de Hungría en Cracovia, Polonia (Foto: Commons/Darpaw).
Aunque entrar en la Eurozona es obligatorio para Hungría, Orbán tiene previsto usar el truco legal de no unirse al ERM-II, que es voluntario a pesar de ser requisito para adoptar el euro.
Es un poco irrelevante, pero Hungría cumple con todos los criterios de entrada al euro salvo tres: el control de inflación, cuyo limite en 2024 era el 3,3%, pero que en el país magiar era del 8,4%; el de deuda pública, por encima del límite del BCE, que es el 60%, y el del déficit presupuestario, también por encima del 3% que marca el BCE.
Polonia
Puntos clave: Polonia no adoptará el euro en un futuro cercano. Aunque últimamente el gobierno del país parece haberse reconciliado con la Unión Europea, sigue teniendo una plataforma política euroescéptica. Además, la población parece partida por la mitad, con una ligera preponderancia del «no» en cuanto a su opinión sobre el euro se refiere.
Polonia entró en la Unión Europea en 2004. Aunque últimamente ha sido protagonista, junto con Hungría, de los mayores desacuerdos internos de la Unión, parece haberse redimido en cierta parte, gracias a su papel en la Guerra de Ucrania como plataforma principal para la llegada de refugiados a Europa y para la logística occidental del apoyo militar a Ucrania.
Económicamente, Polonia cumple con todos los requisitos del BCE salvo el control de inflación, cuyo limite en 2022 era el 4,9%, pero que en ese país era del 7%. Con estos datos, podría acceder al ERM-II cuando quisiera.
Pero el gran obstáculo de Polonia es político. Y es que no existe voluntad en el gobierno del país para acceder el euro. Con la entrada de un nuevo gobierno en 2023 había ciertas esperanzas de que se relajara un poco la actitud negativa del gobierno polaco anterior, pero en abril de 2024 el ministro de Economía polaco, Andrzej Domanski, dijo que el zloty era lo único que había salvado a Polonia de la crisis de 2008 y que el país no estaba listo para adoptar el euro.
Según el Eurobarómetro Flash de 2024, el 47% de los polacos entrevistados estaban a favor de la introducción del euro (un 13% de bajada desde 2022), mientras que un 52% estaba en contra. El país está partido por la mitad, pero parece que la corriente de opinión de los últimos años es negativa excepto por un periodo entre 2022 y 2024, en el que parecía que la tendencia se había revertido.
El tipo de cambio entre el zloty, la moneda de Polonia, y el euro no está fijado, y fluctúa libremente.
Países que han decidido definitivamente no adoptar el euro
Dinamarca
Puntos clave: Dinamarca tiene un opt-out sobre la adopción del euro, es decir, una exclusión voluntaria y aceptada por la UE. Esto fue confirmado en referéndum en el año 2000.
En las negociaciones del Tratado de Maastricht de 1992 que puso las bases para el euro, Dinamarca consiguió lo que se conoce como un opt-out, es decir, una exclusión voluntaria de una política común europea. Aún así, forma parte del sistema ERM-II, por lo que el tipo de conversión de la moneda danesa, la corona, está atada al del euro.
Aún así, el 28 de septiembre de 2000, el país celebró un referéndum para ver si los daneses querían adoptar la moneda única. El resultado fue la victoria del no con el 53,2% de los votos y con un 87,6% de participación. El sí consiguió el 46,8% de los sufragios.
Sin embargo, el gobierno que salió de las elecciones danesas de 2007 prometió un nuevo referéndum para rechazar todos los opt-outs que Dinamarca tenía, incluído el del euro. El plan se frustó con la crisis económica de 2008 y la de deuda soberana europea de 2010-2011. A día de hoy, no hay planes de volver a preguntar a la población.
Islandia
Puntos clave: Islandia no pertenece a la Unión Europea, pero había esperanzas de que entrara en la UE y adoptara el euro tras la crisis de 2008, cuando empezó el proceso de adhesión. En 2015, la solicitud de adhesión fue congelada y, finalmente, retirada.
Islandia no es miembro de la Unión Europea, pero tras el colapso de los bancos del país de 2008 y con su economía muy amenazada por la situación mundial, el país comenzó las negociaciones de acceso a Europa en 2009, con vista a celebrar un referéndum de entrada en 2013, incorporarse al año siguiente, y adoptar el euro en 2016.
Poster anti-UE en Islandia en 2013. Dice «¡No, gracias!» (Foto: Commons/Arctic Falcon).
Sin embargo, la economía islandesa se recuperó más rápidamente de lo previsto y la valla que había impedido al país entrar en la UE, las políticas comunes sobre la pesca, volvieron a la palestra. En 2015, el Primer Ministro de Islandia primero congeló las negociaciones, y luego retiró la solicitud de acceso, posición que mantiene el gobierno actual.
Por tanto, no hay visos de que Islandia vaya a adoptar el euro.
Suecia
Puntos clave: Suecia está obligada a adoptar el euro, pero la población lo ha rechazado en referéndum en el año 2003, aunque parece que últimamente ha habido un cambio de tendencia en las actitudes de la población hacía su adopción. Aún así, hoy en día, es una patata caliente política que ningún partido quiere tocar.
Suecia está obligada a introducir el euro, pero en un referéndum en 2003 con el 82,6% de participación, el 55,9% de los votantes suecos rechazaron la moneda única. Como consecuencia, y a pesar de cumplir con todos los criterios de convergencia, el país ha pospuesto indefinidamente su entrada en el ERM-II.
Hoy en día, las tornas parecen haberse cambiado. Según el Eurobarómetro Flash de 2024 que llevo citando todo el rato, el 43% de los suecos entrevistados estaban en contra (un descenso del 19% desde 2020 y del 6% desde 2022), con un 55% a favor.
Hoy en día, la UE ha asumido que Suecia no va a introducir el euro, y, aunque de vez en cuando alguien vuelve a sacar el tema del segundo referéndum, el tema es una suerte de patata caliente que ningún partido mayoritario quiere tocar, y cuando sale, los sucesivos gobiernos suecos han dicho que no va a haber un nuevo referéndum sobre el tema hasta que haya un apoyo estable al sí en las encuestas, y aún estamos lejos de ese punto.
Países que ya usan el euro sin estar en la Eurozona
Hay dos países que, aunque no están ni en la Unión Europea ni en la Eurozona, usan el euro como moneda de manera unilateral: Montenegro y Kosovo.
Y aunque al principio lo admitió tácitamente, no te creas que a la UE le hace mucha gracia. Ambos estados adoptaron la moneda única o sin permiso o sólo con permiso tácito del Banco Central Europeo, y como tal, no pueden emitir sus propios euros, teniendo que recurrir a los de otros países.
Montenegro
Cuando Montenegro aún era parte de la Federación de Serbia y Montenegro, el pequeño país tenía la autonomía suficiente como para implementar su propia política monetaria. Con el beneplácito y ayuda de Alemania, decidieron en 1999 usar un sistema dual en el que circularían a la vez tanto el nuevo dinar -introducido en 1994- como el marco alemán. Ese sistema sólo duró un año, y en 2000, el nuevo dinar desapareció de Montenegro, aquejado de una hiperinflación galopante y con el miedo a que Serbia lo utilizara para desastibiliar el país.
Bandera de Montenegro ondeando sobre la costa (Foto: Wladislaw Peljuchno).
En 2002, con la introducción del euro físico, la moneda única tambien sustituyó al marco alemán en Montenegro. Y en 2006, con la independencia oficial, el gobierno decidió unilateralmente quedarse con el euro y no implementar una moneda propia.
Montenegro no acuña moneda propia. Para que Montenegro pueda producir las suyas propias, tiene que firmar un acuerdo con la UE, o entrar en ella (el objetivo del país es entrar en 2028). La gran incógnita ahora es ver cómo se encajará a una Montenegro con el euro y en Europa, pero fuera de la Eurozona.
Kosovo
El caso de Kosovo es muy parecido al de Montenegro.
Al finalizar la guerra de Kosovo en 1999, se estableció una misión de la ONU para la administración del territorio ex-yugoslavo. Y aunque oficialmente el dinar yugoslavo seguía siendo la moneda oficial, en la práctica, se usaban todo tipo de divisas internacionales y en especial, el marco alemán.
Una de las primeras cosas que hizo esa misión de la ONU fue intentar estabilizar la maltrecha economía kosovar. Y para ello le dio carácter oficial al marco alemán. Eso sí, a diferencia de Montenegro, en este caso Alemania ni fue notificada ni mandó divisas.
Cuando el euro fue introducido en 2002, Kosovo también cambió a la moneda única con ayuda del BCE y de los bancos centrales europeos, que mandaron 100 millones de euros en monedas y billetes para facilitar la transición.
Hoy en día, Kosovo no acuña moneda propia. Igual que Montenegro, para que pueda producir las suyas propias, tiene que firmar un acuerdo con la UE, o entrar en ella. Aunque la UE reconoce a Kosovo como miembro potencial y tiene un Acuerdo de Estabilización y Asociación firmado desde 2016 y Kosovo mandó una petición oficial para entrar en diciembre de 2022, el principal obstáculo para su entrada es la falta de reconocimiento por parte de algunos países de la unión.
El fin de semana pasado por fin pude encontrar un hueco y sentarme a leer el libro de Javier Ovelleiro Monedas durante la II República y la Guerra Civil Española (1931-1939). Con ese título tan descriptivo te puedes imaginar de qué va: las monedas de la II República y la emisiones locales de la Guerra Civil en territorios controlados por ambos bandos.
La portada del libro.
En mi opinión, lo más interesante de un libro ya de por sí increíblemente completo es la narración de cómo se encuentra con una moneda inédita entre las emisiones locales -los 25 céntimos emitidos por el Ayuntamiento de Carrión de los Céspedes– y cómo la investiga hasta darla por buena.
Los 25 céntimos de peseta de Carrión de los Céspedes (Foto: Javier Ovelleiro).
De hecho, me pareció un pasaje tan interesante que inmediatamente escribí a Javier Ovelleiro para ver si yo podía escribir un artículo sobre su descubrimiento y, muy amablemente, me dio su permiso y hasta me facilitó fotos de la moneda, ya que no hay ninguna en internet: ColeMone tiene el honor de ser el primero en publicar la existencia de la moneda en la red.
Vamos a ello:
Qué son las emisiones locales de la Guerra Civil
En numismática, las llamadas emisiones locales de la Guerra Civil son las monedas de emergencia que algunos Consejos Provinciales y Ayuntamientos emitieron al verse aislados de la capital del bando del que estaban bajo control, perdiendo así la posibilidad de utilizar los billetes y monedas oficiales.
En la zona controlada por la República, las emisiones locales aparecen en el frente del Norte, como por ejemplo las emisiones del Consejo de Asturias y León o del Gobierno de Euskadi, y en Catalunya, Valencia y Menorca, como la del Consejo Municipal de Menorca o las de Ayuntamientos de Olot (Girona) o de Arenys de Mar (Barcelona).
En la zona sublevada las emisiones locales -muchas menos que las republicanas- aparecen sobre todo en las zonas de Andalucía tomadas al principio de la guerra, como el Ayuntamiento de Lora del Río o la del Ayuntamiento de Arahal (ambos en Sevilla).
Moneda de emergencia de 25 céntimos de peseta emitida por el Ayuntamiento de Lora del Río, en Sevilla (Foto: Aureo & Calicó – Subasta 426, Lote 2113).
Estas monedas, numismáticamente hablando, tienen la consideración de monedas oficiales, ya que han sido emitidas por el aparato del Estado, aunque no haya sido su cumbre quien las emitiera -el gobierno central- sino los niveles intermedios y o inferiores del mismo.
Como tal, son ampliamente coleccionadas por aquellos que se las pueden permitir, ya que algunas tienen unos precios bastante poco asequibles para un coleccionista normal.
Y precisamente porque son tan coleccionadas, están en general bastante bien investigadas dentro de los pocos recursos que tienen los investigadores numismáticos (muchas veces aficcionados).
Es por eso que llama tanto la atención que 90 años después de su emisión se produzca la descripción y verificación de una emisión local inédita como sucede con los 25 céntimos de Carrión de los Céspedes.
Los 25 Céntimos de Carrión de los Céspedes
Ovelleiro cuenta en su libro que, estando preparando el libro, un conocido suyo le manda una foto de una moneda adquirida en el mercadillo de Sevilla. El investigador, con la foto en la mano, pregunta a varios expertos en monedas de la Guerra Civil, y «viendo que la mayoría opinaba que era auténtica», decide viajar a Carrión de los Céspedes (Sevilla), y ponerse a bucear en el archivo de actas municipales.
El reverso de la moneda de 25 céntimos de Carrión de los Céspedes (Foto: Javier Ovelleiro).
En el archivo de Carrión de los Céspedes, Ovelleiro dice que sí encuentra las actas de 1936 a 1938, pero no es capaz de encontrar la orden de emisión de la moneda. Pero, cuando ya está para volverse a casa, decide contactar con Bartolomé Miranda Díaz, el historiador del pueblo, para contarle lo que se trae entre manos.
El Sr. Miranda se lo toma mucho interés y, entre los dos, encuentran un acta municipal del 25 de junio de 1938 que menciona la existencia de vales de papel emitidos localmente para paliar la falta de circulante en el territorio del ayuntamiento. Estos vales se habían deteriorado muchísimo, y el acta recoge la intención de cambiar esos vales de papel por otros de diferentes colores.
Es esa acta la que les da a Ovelleiro y Miranda la idea de que esos nuevos vales quizá fuera emitidos en metal para evitar el problema de deterioro que surge con los primeros emitidos, surgiendo así la moneda de 25 céntimos que ves arriba.
Así que siguen buscando y, en concreto, ponen la mirada en dos objetivos: a) el acta oficial de emisión de la moneda, y b) alguna factura relativa a los trabajos de acuñación de la moneda.
El anverso de la moneda de 25 céntimos de Carrión de los Céspedes (Foto: Javier Ovelleiro).
Sin embargo, no son capaces de encontrar ninguno de los dos documentos.
Lo que sí encuentran es otra acta del 10 de septiembre de 1938 que indica que existen en circulación 4000 vales de 25 céntimos por valor de 1000 pesetas y ordenando la emisión de otros 2000 vales más.
Tiempo después, Miranda escribe a Ovelleiro diciéndole que ha encontrado otra acta municipal fechada el 15 de octubre de 1942, en la que se ordena el canje de las monedas de 25 céntimos -y, esta vez, el acta sí menciona explícitamente que es una moneda– por monedas ya emitidas por el Estado Español a cargo de la tesorería del ayuntamiento.
Sería esta última acta la que demuestra fehacientemente que el Ayuntamiento de Carrión de los Céspedes emitió una moneda de emergencia durante la Guerra Civil, según Ovelleiro.
Y, aunque él no lo menciona en su libro, yo añadiría que también tenemos otros ejemplos de monedas locales que fueron recogidas por el Ayuntamiento al final de la contienda de manera tan efectiva que hoy son realmente escasas, como la de Lora del Río. Mi hipótesis es que si hoy son inéditas es porque el Ayuntamiento de Carrión de los Céspedes ha debido de ser extremadamente efectivo a la hora de recogerlas.
Más preguntas que respuestas
Vaya por delante que me creo la hipótesis de Ovelleiro: tras leer su investigación, opino que la moneda es real y que tiene que ser considerada como una nueva emisión local de la Guerra Civil al mismo nivel que las ya conocidas.
Sin embargo, este descubrimiento me abre tantos interrogantes como sorpresa me ha causado.
Quizá ya sepas que en una vida anterior hice y supervisé investigaciones a nivel universitario -aunque cierto es que yo soy de filología inglesa-, y con esa experiencia en la mano, veo dos cabos sueltos en los resultados de Ovelleiro:
No hay ninguna prueba documental que demuestre de manera directa que las monedas recogidas en 1942, son efectivamente, los 6000 vales mencionados en el acta de septiembre de 1938. Que lo sean es ahora mismo un salto cognitivo de Ovelleiro y de Miranda que -en mi opinión- probablemente sea correcto, pero que necesita refuerzo documental. En otras palabras, creo que es necesario profundizar en si lo que se emitieron fueron dos vales y luego emitieron la moneda, o si hubo un solo vale y luego emitieron la moneda, refiriendose a ella como «vale» por el motivo que sea.
No hay ninguna prueba directa de que la moneda de la foto sea, efectivamente, la moneda que emitió Carrión de los Céspedes. De nuevo, muy probablemente lo sea, pero no tenenemos ningún documento de la época que la describa.
Es más que probable que esos dos cabos no hayan sido atados aún por falta de tiempo. De hecho, cuando le escribí, Ovelleiro me comentó que desde la publicación del libro en mayo de 2023 no había podido indagar más en el tema precisamente por esa razón.
Y atarlos va a ser tarea difícil, si es que realmente se puede hacer.
Lo que se me ocurre es que, para atar el primero, se puede buscar en los archivos históricos de las empresas metalúrgicas de la Andalucía controlada por los sublevados, si es que aún existen. Eso sí, esta vía no garantiza nada, ya que existe incluso algún caso de monedas locales hechas por un tío en una pequeña ferretería por orden del ayuntamiento. Si el caso de Carrión de los Céspedes llega a ser similar, este camino se torna inviable.
Por otro lado, atar el segundo con pruebas documentales va a estar casi imposible. Quizá se pueda buscar en archivos de testimonio de la memoria histórica a ver si algún habitante de Carrión de los Céspedes las menciona en su entrevista, o preguntar a los más viejos del lugar si se acuerdan de la moneda (si es que sobrevive alguien, que para acordarse ya debería estar cerca de los 100 años).
Sea como fuere, mis felicitaciones a Javier Ovelleiro por su investigación, y por su libroMonedas durante la II República y la Guerra Civil (1931-1939). Me ha gustado mucho por una inusitada profundidad de la que este artículo es solo una pequeña muestra, y que incluye, sin ir más lejos, hasta una guía para detectar falsificaciones de monedas de la época.
De verdad, si tienes el más mínimo interés en las monedas de la Guerra Civil, píllatelo: me parece uno de esos libros indispensables que hay que tener en la biblioteca numismática sí o sí.
Añadido el 26/10: Javier Ovelleiro me ha mandado fotos de otro ejemplar, el que menciona en los comentarios:
La fotografía de Golda Meir en una calle de Moscú, rodeada por miles de judíos soviéticos, se convirtió en un poderoso símbolo de la breve etapa de relativa libertad en la sociedad soviética. Esta imagen fue plasmada en el billete de mayor denominación de la Israel de los años 80, el de 10.000 shekels, como uno de los momentos más destacados en la vida de esta influyente política israelí.
Anverso del billete de 10 000 shekels de 1984: Retrato de Golda Meir, acompañado de una imagen simbólica de un árbol cuyas ramas se entrelazan formando una estrella de David de seis puntas, con una menorá de fondo, que es el escudo de armas de Israel. El texto «10.000 shekels» y «Banco de Israel» aparece en hebreo. En microtexto, también en hebreo, se incluye la frase: «¡Deja ir a mi pueblo!» (שלח את עמי!, Shlah et ami!) del Libro del Éxodo, donde Moisés exige al faraón que libere a los judíos de la esclavitud en Egipto (Foto: Commons/To14go).
Golda Meir nació el 3 de mayo de 1898 en Kiev, que en ese entonces formaba parte del Imperio Ruso. En 1969, se convirtió en la primera mujer en Israel en ocupar el cargo de primera ministra. Conocida por su política firme y su estilo de liderazgo, recibió el apodo de «Dama de Hierro.» Sin embargo, antes de asumir la jefatura del gobierno, se convirtió en 1948 en la primera embajadora de Israel en la Unión Soviética.
Ahora, volviendo a la historia de los billetes de Israel. El 4 de junio de 1969, durante una sesión del parlamento israelí, la Knéset aprobó una ley que establecía que la moneda israelí debía llamarse «shekel». Hasta entonces, la moneda de Israel se llamaba «libra israelí» y «pruta». Sin embargo, no fue hasta noviembre de 1977 que un representante del Banco de Israel propuso ratificar la ley de 1969 y emitir una nueva moneda, el shekel. En mayo de 1978, el primer ministro Menachem Begin y el ministro de Finanzas Simha Ehrlich aprobaron el proyecto. El anuncio oficial del plan para reemplazar los billetes se hizo público el 22 de febrero de 1980, cuando se lanzó la campaña para cambiar los billetes antiguos.
Reverso del billete de 10 000 shekels de 1984: Reproducción de una fotografía que muestra el encuentro de Golda Meir con los moscovitas en septiembre de 1948. Incluye la frase «¡Deja ir a mi pueblo!» y el texto «Banco de Israel» (Foto: Commons/To14go).
Esta fue la serie de billetes más grande en la historia del Estado de Israel. Inicialmente, se emitieron billetes de 1, 5, 10 y 50 shekels. Sin embargo, debido a la inflación descontrolada entre 1981 y 1985, se añadieron cinco nuevas denominaciones: 100, 500, 1000, 5000 y 10 000 shekels.
El billete de mayor denominación en la historia del país, de 10 000 shekels, llevaba el retrato de Golda Meir en el anverso, pero lo más interesante estaba en el reverso. En él también aparecía Golda Meir, pero esta vez rodeada de miles de judíos soviéticos en una calle de Moscú.
Este evento tuvo lugar en 1948, cuando Golda Meir, que unos meses antes había sido nombrada embajadora del recién creado Estado de Israel en la Unión Soviética, visitó la Sinagoga Coral de Moscú durante las festividades de otoño. El 14 de mayo de 1948 se proclamó el Estado de Israel. Al principio, la URSS apoyó la creación del nuevo estado, con la esperanza de que se convirtiera en un aliado en el Medio Oriente. Sin embargo, el despertar de la comunidad judía soviética generó preocupación en las autoridades. El punto culminante llegó el 11 de septiembre, con la llegada de una delegación israelí liderada por Golda Meir y la entusiasta acogida de la comunidad judía de Moscú.
La euforia de los judíos soviéticos que se encontraron con los representantes del recién formado Estado de Israel fue casi extática. Golda Meir recordaba: «Un océano de amor se derramó sobre mí. Apenas podía respirar; creo que estuve a punto de desmayarme. La gente extendía sus manos y decían ‘nuestra Golda’ y ‘shalom, shalom’, y lloraban… Pero yo no podía encontrar palabras. Solo dije en yidis: ‘¡Gracias por seguir siendo judíos!’ Y escuché cómo esta frase se repetía entre la multitud, como una profecía milagrosa.»
Entre los que recibieron a Golda se encontraba David Havkin, un fotógrafo aficionado de 18 años. Desde el techo de un edificio, logró capturar a Golda en medio de la multitud. Una de sus fotografías fue la que apareció en el billete.
Las relaciones con Israel no prosperaron, y a partir de agosto de 1948, la postura de la URSS hacia Israel se endureció. Fue entonces cuando el breve apoyo soviético al nuevo Estado de Israel llegó a su fin, dando paso a represalias contra los «cosmopolitas sin raíces» y al descenso de la Cortina de Hierro, que prácticamente bloqueó la repatriación de judíos desde la URSS.
Tras su corta estancia en Moscú, Golda Meir fue llamada de regreso a Israel para asumir el cargo de Ministra de Trabajo. No se sabe si en ese momento ella podía imaginar cuán cruelmente el régimen soviético trataría a los judíos que, en el otoño de 1948, se atrevieron a expresar su identidad nacional. Por orden de Stalin, se disolvió el Comité Antifascista Judío, y muchos de sus miembros fueron acusados de cosmopolitismo, de tener vínculos con Occidente, condenados y ejecutados.
El «Caso de los Médicos» en 1952, un juicio fabricado por las autoridades soviéticas contra un grupo destacado de médicos, tenía como objetivo eliminar a figuras prominentes de la medicina soviética, quienes resultaron ser judíos, según una «coincidencia» inquietante. Fueron acusados de conspirar para asesinar a Stalin. Todavía había ideas en la mente del «Padre de las Naciones» para resolver la «cuestión judía», pero el 5 de marzo de 1953, falleció.
La fotografía que capturó a Golda Meir en la multitud de Moscú se convirtió en un amargo recordatorio de aquel breve período de libertad relativa para los judíos soviéticos y fue trasladada al billete, como uno de los momentos más memorables en la biografía de esta política israelí.
Es probable que este sea el único caso en la historia en que Moscú fue representada en un billete de otro país. Sobre la imagen en el billete, se superpuso la famosa frase del Libro del Éxodo, cuando Moisés exigió al faraón liberar a su pueblo: «Deja ir a mi pueblo.» Dado que la emigración de judíos desde la URSS estaba prácticamente prohibida en ese entonces, nadie habría imaginado que esas palabras impresas en el billete resultarían proféticas.
En el verano de 1985, Israel implementó un programa de estabilización económica que logró controlar la inflación. Esto incluyó la denominación del shekel, eliminando tres ceros de los valores monetarios y transformando el billete de 10 000 shekels en 10 «nuevos shekels,» manteniendo el mismo diseño.
A David Ben-Gurión, el primer ministro de Israel, se le atribuye la frase de que en Israel, cualquier político pragmático debe contar con los milagros. ¿Quién sabe? Tal vez la magia de ese sorprendente billete tuvo algo que ver en ello.
Quizá lo que vas a leer ahora sea de perogrullo para ti y para algunos más de los que me leen, pero creo que la advertencia que voy a hacer hoy sobre los 2 euros conmemorativos del Vaticano es algo que se dice muy poco y que es necesario repetir cuanto más, mejor:
Quita siempre los 2 euros conmemorativos del Vaticano de su cartera.
Ojo, esto no se aplica a los estuches proof. Sólo a las carteras BU del tipo de la siguiente foto:
Dicho simple y llanamente: estas carteras exponen la moneda al aire, causando que a lo largo del tiempo pierdan su brillo, y, por tanto, gran parte de su valor.
La causa de esto es el diseño poco óptimo -por no decir algo peor- de las carteras del Vaticano.
La cartera del Vaticano está divida en dos piezas: la carpeta exterior, y la tarjeta interior en la que va encajada la moneda. En los últimos años, la tarjeta interior va metida en un sobre de plástico con una apertura superior para introducir el cartón. En las primeras emisiones la tarjeta iba a pelo, sin plástico ni nada que la protegiera.
Y ni la carpeta exterior, ni la tarjeta interior, ni el sobre de plástico son herméticos. Eso quiere decir que la moneda está al contacto con el aire y con el sobre plástico. Tampoco sabemos de qué material está hecho el sobre plástico, pero lo que sí sabemos es que ciertos plásticos, como el PVC, reaccionan con la moneda y con el aire a lo largo del tiempo, pudiendo causar todo tipo de destrozos a la pieza.
El resultado es que la moneda pierde por completo el brillo original en el mejor de los casos, y en el peor, se pondrá verde (aunque no ha pasado el tiempo suficiente para ver si efectivamente se ponen verdes o no).
Lo bueno del chusquísimo diseño de la cartera del Vaticano es que podemos quitar la moneda de la tarjeta interior solo presionando con un dedo por la parte de atrás de la moneda. La cartera queda intacta y luego puedes volver a poner la moneda si quieres.
Este, por cierto, es el proceso inverso de como se hacen estas carteras: la moneda las ponen unas monjas en el Vaticano a mano, presionando por delante. Hace un tiempo vi un vídeo de cómo lo hacían pero hoy no lo encontré, si alguien tiene un enlace le agradecería que lo ponga en los comentarios.
¿Qué hago con ellas?
Mi recomendación es que, tras quitarlos de la cartera, los metas en una cápsula.
Las cápsulas son el mejor sistema de protección para las monedas, y casi todos los 2 euros conmemorativos del Vaticano son los suficientemente valiosos como para pagar los 50 céntimos que puede valer una. Especialmente si tenemos en cuenta la depreciación de la moneda si no lo haces.
Y si optas por no usar cápsulas, al menos, ponla en un cartoncillo. Pero nunca, nunca, nunca, la dejes en la cartera original.
Como te puedes imaginar, la transición de ser un simple tío normal que colecciona monedas a ser comerciante de monedas profesional está implicando una serie de cambios inconscientes en la manera que tengo de ver el coleccionismo y la numismática en general. Así que hoy, en la tercera edición de mi Diario de un Numismático Profesional, se me ocurrió que podía hablar sobre los tres grandes cambios que he notado en los cuatro meses que llevo currando en La Dobla.
(Nota: Ni La Dobla paga este artículo, ni nadie allí me ha dicho lo que puedo o no puedo escribir.)
Vamos a ello:
Cambio 1 – No me puedo enamorar de las monedas
¿Has escuchado alguna vez a un ganadero diciendo que, si te vas a dedicar a su profesión, no puedes encariñarte con las vacas? Pues en el comercio numismático es un poco la misma historia: no puedes encariñarte de las monedas. Al final, las monedas también irán al matadero y serán compradas por algún cliente.
Este es un error que he corregido a base de pequeñas hostias. Todas las semanas pasan por la tienda dos o tres monedas de esas que te hacen abrir la boca y que incorporaría a mi colección de muy buena gana. Pero ya sea porque no me las puedo permitir, ya sea porque supondría abrir otro frente en mi colección cuando ya tengo abiertos demasiados, tengo que dejarlas pasar.
Y cuando se las lleva algún cliente, lo primero que se me pasa por la cabeza es… «Fran, tenías que haber hecho un esfuerzo». Luego me acuerdo de que la razón última de todo esto es vender las monedas para que los coleccionistas que vienen a nosotros tengan la mejor colección que puedan dentro de sus posibilidades (y que la tienda gane pasta con ello, no nos vamos a engañar).
Como alguien me lo va a preguntar en algún lado, ya te digo las dos que más recuerdo: una era un 8 reales de Zacatecas en el mejor estado de conservación que ví en mi vida, y que estaba muy, pero que muy lejos de lo que puede asumir mi bolsillo.
Eran similares a estos 8 reales de Zacatecas de 1821, pero algo mejor conservados y con unos detallitos que hacían que la moneda fuera única (Foto: Briggs & Bustos – Subasta 9, Lote 227).
En foto ya está chula, pero en mano esta moneda es espectacular (Foto: Royal Australian Mint).
Seguro que no serán las últimas de las que me acuerde, pero es un error en el que estoy procurando caer menos. Como el ganadero que deja de darle nombre a las vacas tras mandar su primera remesa al matadero.
Cambio 2 – El valor relativo de las monedas
Al hilo de poder o no poder permitirse monedas, otro de los grandes cambios que he notado es la percepción de qué es una moneda cara.
Para un coleccionista, una moneda cara es aquella que supone varios meses de ahorro para poder adquirirla, y que supone una felicidad especial tener por fin en tu mano. Para mí, antes de entrar en La Dobla, eso era, igual, una moneda de 300 o 400 pavos.
Pero ahora tengo monedas de 300 ó 400 pavos en la mano todos los días. Ojo, sigo sin poder permitírmelas sin hacer un esfuerzo de ahorro, pero sí las tengo en la mano y puedo disfrutar de ellas aunque sea por unos momentos.
Esto ha hecho que mi percepción de los precios de las monedas se distorsionara, y que una moneda de 400 euros ya no me parezca cara. ¿El ejemplo más claro? El Minilince.
Tal y como está el precio del oro, para poder comprar el Minilince ahora tendría que hacer un pequeño esfuerzo. Pero es que por mis manos pasan habitualmente, además de Minilinces, onzas de oro que son varias veces más caras, lo que hace que el Minilince me parezca una moneda menos valiosa de lo que realmente es. En otras palabras, el del Minilince es un rango de precio que en mi cabeza se ha normalizado.
¿Y que es ahora para mí una moneda cara? Pues, así a bote pronto, diría que aquella que tiene un precio mayor que mi sueldo mensual. Más que nada porque, cuando pasa una de esas por mis manos, casi siempre pienso… «disfrútala bien en estos segundos, que estás flipado si crees que te la vas a poder permitir en algún momento de tu vida».
Cambio 3 – Otro ojo al mirar comercios y subastas
Tengo un amigo que es arquitecto. Y no es la primera vez que estamos tomando un café, o dando un paseo, o algo del estilo, y suelta perlas del estilo «qué voladizo más feo, yo lo hubiera hecho de otra manera».
Y es que la deformación profesional es un concepto muy real. Cuando él ve un edificio, lo ve desde un enfoque profesional, y con el conocimiento ganado tras haber estudiado una carrera y dedicarse a ello durante más de una década.
Ahora mismo, noto que yo me estoy deformando profesionalmente, especialmente a la hora de mirar tiendas y subastas. Al ver el precio de salida de una moneda interesante, lo que solía pensar es cuánto sería un buen precio para poder incorporarla a mi colección. Pero, últimamente, me he pillado a mi mismo pensando más bien en cuánto sería un buen precio para poder tener un pequeño margen de beneficio al venderla.
Es cierto que mi trabajo ahora mismo tiene que ver más con La Dobla Bullion que con la parte de numismática histórica, y que aunque sí que he aconsejado en ciertas cosas -como en los euros-, aún no he comprado monedas para La Dobla de manera independiente (creo que aún estoy un poco verde en ciertas cosas para poder hacerlo). Pero sí que noto como poco a poco y de manera inconsciente estoy desarrollando un ojo específico del que, hasta ahora, nunca me había preocupado: el del comercio numismático.
Y nada, eso son los tres grandes cambios que he detectado en mi mismo hasta el momento. Seguro que no son los únicos y con el tiempo me iré dando cuenta de más que ya he desarrollado y en los que no he reparado aún, o que iré desarollando con el tiempo. Iremos viendo, iremos viendo.
Flavio Valerio Aurelio Constantino, más conocido como Constantino el Grande, es una de esas figuras históricas que ayudaron a dar forma al mundo occidental tal como lo conocemos hoy. Su gobierno consolidó firmemente en el continente europeo lo que llamamos la Antigüedad Tardía, es decir, la transición del mundo antiguo a la Edad Media. Fue el primer emperador romano en adoptar el cristianismo y estableció claramente la idea del emperador designado por un único Dios cristiano, que posteriormente se convertiría en un principio fundamental para las monarquías medievales en los siglos siguientes.
Sin embargo, en este artículo le daremos un repaso a los miembros de su familia más cercana, para quienes también se acuñaron monedas durante el periodo de gobierno de Constantino. Este período de acuñación es muy interesante para los coleccionistas de monedas.
Busto de Constantino El Grande en el Museo Capitalino (Foto: Commons/Merulana).
La familia de Constantino era grande y compleja. Tanto él como su padre, Constancio I Cloro, tuvieron hijos con dos mujeres diferentes, creando así tres ramas en la familia constantiniana. La más distante para Constantino fue la familia adoptiva creada por su padre, y las dos ramas más cercanas fueron las de sus descendientes directos. Sin embargo, como suele suceder con muchos gobernantes históricos, las relaciones familiares eran muy complicadas.
La llegada al trono de Constantino el Grande
Constantino I nació el 27 de febrero del año 272 en Naissus (actualmente Niš, Serbia), una ciudad fortaleza en la provincia romana de Mesia (en latín: Moesia). Su padre, Flavio Valerio Constancio, apodado Chlorus («pálido» debido a su tono de piel), fue un oficial militar que se convirtió en emperador menor o «César» de 293 a 305, y luego en emperador mayor o «Augusto» de 305 a 306.
Argenteus de Flavio Valerio Constancio Cloro, con la Tetarquía a las puertas de un campamento con seis torres (Foto: Harlan J. Berk – Subasta 286, Lote 328).
En ese momento, el Imperio Romano estaba bajo el gobierno de la «Tetrarquía», un sistema en el que el poder estaba dividido entre cuatro gobernantes (tetrarcas), establecido en el año 293 por Diocleciano y que continuó hasta el año 313.
Alrededor del año 289, Constancio Chlorus se divorció de la madre de Constantino, Flavia Julia Elena, posteriormente conocida como Santa Elena, de origen humilde, para contraer un matrimonio político con Flavia Maximiana Teodora.
Cuando Constancio murió en Eboracum (la actual York, Inglaterra) en el año 306, sus tropas proclamaron emperador a su hijo Constantino, lo que desencadenó dos décadas de guerra civil que culminaron con el triunfo de Constantino como único emperador en el año 326.
Sólido de oro de Constantino I, emitido en 324 d.C. en la Casa de la Moneda de Tesalónica (Grecia). En el anverso presenta el busto de Constantino sin leyenda, mientras que el reverso muestra la leyenda «CONSTANTINVS AVG.» y la diosa Victoria sosteniendo el cuerno de la abundancia. El peso de la moneda es de 4.46 gramos (Foto: Tauler & Fau – Subasta 30, Lote 228).
Las reformas monetarias y fiscales de Constantino I
El mantenimiento del ejército, junto con las inversiones en la construcción de la «Nueva Roma» —Constantinopla— y las necesidades de una burocracia en crecimiento, así como del propio emperador y su familia, significaron un aumento colosal en los gastos. Se intentó aumentar los ingresos del tesoro imperial mediante el incremento de impuestos y la creación de nuevos tributos, como el impuesto a la riqueza de los senadores y el impuesto de aniversario, que debía pagarse en oro en varios aniversarios del reinado.
Sin embargo, estas medidas solo agravaron los problemas económicos que ya aquejaban al Imperio, problemas que Constantino intentó abordar mediante una reforma monetaria. Comenzó a acuñar una nueva moneda de oro, el solidus (sólido), que mantuvo un peso constante y cuya estabilidad perduró hasta la caída del Imperio Bizantino. No obstante, esto no indicaba reformas económicas sustanciales, sino más bien que el oro necesario estaba disponible. Esto se logró en parte mediante la confiscación de tesoros de templos paganos, así como mediante nuevos impuestos en oro y plata para senadores y comerciantes.
La reforma monetaria no logró detener la inflación y tuvo un fuerte impacto en la sociedad. El solidus de oro, que se convirtió en la base del nuevo sistema monetario, facilitó las transacciones comerciales, pero solo benefició económicamente a quienes lo poseían: comerciantes, altos funcionarios y altos militares. Mientras tanto, las clases más bajas se vieron obligadas a lidiar con la continua devaluación de las monedas de bronce. Esto aumentó la división entre las clases debido a esta política monetaria; los ricos se beneficiaron de la estabilidad del poder adquisitivo de las monedas de oro, mientras que los pobres tenían que enfrentar monedas de bronce constantemente devaluadas. En última instancia, esto llevó a la creación de un sistema de precios basado en el estándar bimetálico de monedas de oro y bronce, que define todo el período bizantino.
Flavia Julia Elena
Flavia Julia Elena, también conocida como Elena de Constantinopla, fue la madre del emperador romano Constantino I. Se destacó por su labor en la difusión del cristianismo y por las excavaciones realizadas en Jerusalén, durante las cuales, según los cronistas cristianos, se encontró el lugar de la crucifixión de Jesucristo, la cruz en la que fue crucificado y otras reliquias cristianas.
Constantino honró a su madre, Elena, en una extensa serie de monedas. De todas las mujeres asociadas con Constantino el Grande, su madre fue no solo la más influyente, sino también la más resistente, ya que sobrevivió incluso a aquellos que eran considerablemente más jóvenes.
Nacida alrededor del año 247, vivió hasta los 80 años. En el año 325, Constantino le otorgó el título de Augusta («emperatriz»), un evento marcado por la acuñación de un magnífico medallón de oro con un valor de dos sólidos (pesando un poco más de nueve gramos), acuñado en Nicomedia, la entonces capital del imperio.
Medallón de oro, emitido por la Casa de la Moneda de Nicomedia, alrededor de 324-325 d.C., con un peso de 9.02 gramos. Este medallón extremadamente raro pertenece al período más temprano en el que Elena llevaba el título de Augusta, y debido a su tamaño inusual, podemos suponer que estuvo entre los regalos distribuidos en ceremonias donde recibió su título. Un diseño similar está presente en modestos follis de bronce emitidos por la mayoría de las casas de moneda imperiales, en cuyo reverso se representa la figura de pie de Elena con la inscripción «SECVRITAS REIPVBLICAE» («Seguridad del Estado») (Foto: Numismatica Ars Classica NAC AG – Subasta 81, Lote 1212).
En 326, horrorizada por la ejecución de su hijo y esposa por parte de Constantino, Elena abandonó la corte imperial y, ya en una edad muy avanzada, emprendió un viaje de peregrinación a Jerusalén.
En busca de reliquias de la Pasión de Cristo, Elena realizó excavaciones en el Calvario, también conocido como el Gólgota, donde, según la tradición cristiana, se encontraba la cueva en la que fue sepultado Jesucristo. Allí encontró la cruz en la que Jesús fue crucificado, junto con cuatro clavos. Su descubrimiento de la cruz marcó el inicio de la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz.
Según la leyenda, Elena ordenó la construcción del Santo Sepulcro en el Gólgota. En la religión cristiana, Elena es venerada como santa y conocida como Santa Elena de la Cruz.
Flavio Julio Crispo
Flavio Julio Crispo fue el hijo mayor del emperador Constantino I, y ostentó el título de César de 317 a 326.
Crispo como César, 316–326 d.C. Casa de la Moneda no identificada. Acuñado aproximadamente en el año 326 de nuestra era. Crispus es proclamado «Noble César» con la inscripción «D N CRISPVS NOB CAESAR» y «Príncipe de la Juventud» con «PRINCIPI • IVVENTVTIS». En el anverso, se presenta un busto de Crispus con una corona de laurel y coraza; en el reverso, Crispus sostiene una lanza en la mano derecha y una esfera en la izquierda. La moneda mide 16 mm y pesa 1.73 gramos (Foto: CNG – Subasta Triton XVI, Lote 1159).
Flavio Julio Crispo nació alrededor del año 299 (la fecha exacta es desconocida, posiblemente en 295 o más tarde en 305). Tenemos poca información sobre su madre, Minervina. Posiblemente, ella fue una «concubina» de Constantino y no su esposa. En el año 307, Constantino se casó con Fausta, hija del emperador Maximiano. Minervina (si aún estaba viva) fue silenciosamente apartada. Constantino claramente amaba a su primogénito, quien lo acompañó en campañas militares en Galia.
En el año 316, Crispo fue proclamado César junto con su hermanastro, el futuro emperador Constantino II, y su primo Licinio Menor. Designado para comandar el ejército en la frontera del Rin, Crispo llevó a cabo varias campañas victoriosas contra tribus germánicas. En el año 324, Constantino confió a Crispo el mando de su flota durante la guerra civil contra Licinio.
En el año 326, Crispo fue arrestado y ejecutado en circunstancias misteriosas. Una versión de esta historia sostiene que tuvo relaciones con su madrastra, Fausta. Otra versión sugiere que rechazó sus avances y que ella conspiró para eliminarlo como competencia al trono para sus propios hijos.
Flavia Máxima Fausta
Flavia Maxima Fausta nació en el año 289 y fue hija del emperador Maximiano. Como hija del emperador, Fausta estaba destinada a la vida política desde su infancia, posiblemente incluso desde su niñez, ya que estaba comprometida con Constantino. Fue un matrimonio político clásico, acordado mucho antes de que Fausta tuviera el derecho de casarse. Cuando finalmente se casó con Constantino en el año 307, fue nuevamente una cuestión de elección política: Constantino asumió el control de las provincias occidentales después de la muerte de su padre, y el padre de Fausta, Maximiano, como uno de los co-emperadores en Italia, necesitaba un aliado. En este momento, Fausta debía haber alcanzado la edad adecuada para contraer matrimonio, probablemente entre los 15 y 18 años, pero aún era mucho más joven que su esposo, que tenía alrededor de 35 años y ya tenía un hijo adulto.
Sólido de oro de Fausta, emitido por la Casa de la Moneda de Tesalónica, acuñado alrededor del 324 d.C., con un peso de 4.53 gramos. Este solidus de oro fue acuñado en un momento feliz, poco después de que se les otorgara a Fausta y a su suegra Elena el título de Augusta, aparentemente el 8 de noviembre de 324 d.C (Foto: Numismatica Ars Classica NAC AG – Subasta 42, Lote 205)
Durante la primera década de este matrimonio, no tuvieron hijos, pero después de eso, Fausta dio a luz a cinco hijos. Tres eran varones, y todos ellos se convirtieron en sucesores del emperador Constantino. Sin embargo, el primer hijo de Constantino, Crispo, probablemente se consideraba el pretendiente más probable al trono, ya que era significativamente mayor que los hijos de Fausta y era popular en el ejército. Con esto en mente, hay razones sólidas para creer que Fausta se oponía a la elevación de su hijastro Crispo, temiendo que sus propios hijos pudieran sufrir como resultado.
El resultado de esta situación irreconciliable fue una tragedia familiar en el año 326, menos de dos años después de que Constantino y Crispo unieran fuerzas para eliminar a su último rival, Licinio. En el verano u otoño de 326, dos ejecuciones tuvieron lugar una tras otra: Crispo fue asesinado después de un juicio rápido por acusaciones que siguen siendo un misterio, y Fausta se asfixió en un baño por razones desconocidas, pero se presume que están relacionadas con la ejecución de Crispo.
Constantino aplicó la práctica del «Damnatio memoriae» (en latín, «maldición de la memoria»), lo que resultó en que ninguno de los historiadores contemporáneos describiera en detalle estos eventos. Los hijos de Fausta, cuando se convirtieron en emperadores, mantuvieron esta maldición en vigencia.
Según el cronista e historiador bizantino Zósimo (460-520 d.C.), la ejecución de Crispo y Fausta fue la razón principal por la que Constantino se convirtió al cristianismo. Constantino murió el 22 de mayo de 337. Después de su muerte, fue enterrado en la Basílica de los Santos Apóstoles en Constantinopla.
Constantino dejó tres hijos sobrevivientes y herederos, conocidos creativamente como Constancio II, Constante y Constantino II. También tenían una hermana llamada Constantina, pero nunca ocupó ningún cargo oficial.
Constante
Después de que Constantino el Grande llevara a cabo una reforma del sistema monetario, este volvió a empeorar. Por lo tanto, los emperadores Constante y Constancio II se sintieron obligados a realizar otra reforma del sistema monetario ya en el año 348. La nueva moneda de bronce, llamada «pecunia maior» o abreviada «Maiorina» (que significa «mayor» en latín), reemplazó al follis. La moneda pesaba entre 3,5 y 7,5 gramos, con un diámetro de 20 a 24 mm y tenía un pequeño contenido de plata. En la numismática moderna, la moneda se designa como AE más el diámetro.
Moneda de bronce mayorina de Constante, acuñada alrededor de los años 348-350 d.C. En el anverso, se representa al emperador con estandarte en una galería, dirigida por la diosa Victoria. La moneda tiene un diámetro de 24 mm y un peso de 4.98 gramos. La «Maiorina» es una moneda de bronce grande del período tardío romano con bajo contenido de plata, introducida durante los reinados de los emperadores Constante y Constancio II. El origen de la palabra no es del todo claro; «Maiorina» se refiere a dos fragmentos del Código Teodosiano que indican los años 349 y 356 (Foto: Solidus Numismatik – Subasta 11, Lote 489).
Constante fue el tercer e hijo más joven del emperador Constantino y Fausta. Después de la muerte de su padre en el 337, gobernó el imperio mediante un pacto con sus hermanos Constantino II y Constancio II. Inicialmente, se gobernó desde las prefecturas de Italia y África. Pero como Constante no estaba satisfecho con la distribución de la herencia, se reunió con sus hermanos en Viminacium en el año 338 para revisar las fronteras existentes y obtuvo también la prefectura de Iliria y la diócesis de Tracia. Su hermano Constancio II también estaba insatisfecho con la distribución de la herencia, por lo que intentó aprovechar la juventud e inexperiencia de Constante, invadiendo Italia en el 340. Sin embargo, en la batalla de Aquilea, Constante derrotó al ejército de su hermano mayor, Constantino II, mató a su hermano y recibió en herencia los territorios de Hispania, Britania y Galia.
Sin embargo, como resultado de una conspiración liderada por el comandante militar Magno Magnencio (Flavio Magno Magnencio), el emperador fue derrocado el 18 de enero de 350. Después de esto, Constante fue forzado a huir para salvar su vida. Los partidarios de Magnencio lo arrinconaron en una fortaleza en el sudeste de la Galia, donde lo mataron.
Constantino II
Constantino II fue el segundo hijo de Constantino el Grande y el primero de su matrimonio con Fausta. Después de la muerte de su padre, Constantino II se convirtió en emperador junto con sus hermanos Constancio II y Constante. La división del imperio realizada por los tres hermanos en septiembre del mismo año le otorgó el derecho de gobernar Galia, Britania y España.
Constantino II (César, 316-337). Follis de bronce, emitido por la Casa de Moneda de Lugdunum (moderno Lyon). En el anverso, presenta el busto de Constantino con corona de laurel y coraza. En el reverso, se representa un altar con un globo y la inscripción «VO/TIS/XX», flanqueado por tres estrellas arriba. La moneda tiene un peso de 3.20 gramos y un diámetro de 19 mm (Foto: Naumann – Subasta 107, Lote 602).
Inicialmente, fue el tutor de su hermano menor, Constante, gobernante de Italia, África e Iliria. Cuando Constante alcanzó la mayoría de edad en el año 340, invadió Italia para deponerlo, pero sufrió una derrota y fue asesinado en la batalla de Aquilea. Constante luego tomó el control de sus posesiones y aplicó a su hermano la práctica del olvido de la memoria, “Damnatio memoriae”.
Constancio II
Al enterarse de la muerte de su padre, Constancio II se apresuró a Constantinopla y allí, aparentemente, inspiró una revuelta militar que resultó en la muerte de sus tíos y primos. Dos hermanos de Constantino y siete de sus sobrinos fueron asesinados, incluyendo a Dalmacio y Anibaliano.
Follis de bronce de Constancio II, emitido por la Casa de Moneda de Constantinopla, acuñado entre 348 y 351. La moneda tiene un diámetro de 21 mm y un peso de 3.84 g. En el anverso, presenta el busto de Constancio con diadema de perlas y coraza. En el reverso, se muestra a Constancio sosteniendo un globo terráqueo en la mano derecha, apoyándose en un escudo con la izquierda, con dos prisioneros atados a sus pies (Foto: Nomos – Subasta 6, Lote 947).
En el año 340, los hermanos de Constancio II lucharon entre sí por las provincias occidentales del imperio. El conflicto resultante llevó a la muerte de Constantino II y dejó a Constante como el único gobernante del occidente, hasta que fue asesinado en el año 350 por su comandante militar, Magno Magnencio. Constancio II se negó a reconocer a Magnencio como coemperador y lo derrotó en las batallas de Mursa Major y Mons Seleucus. Magnencio se suicidó después de la segunda batalla, dejando a Constancio II como el único gobernante del Imperio.
Constancio II se enfermó y murió a fines del año 361, nombrando a Juliano II (Flavio Claudio Juliano), hijo de Julio Constancio, hermano de Constantino el Grande, como su sucesor. Juliano fue el único que sobrevivió a la purga que eliminó a los parientes de su dinastía, la Dinastía Constantiniana, en el año 337.
Una de mis monedas de plata preferidas entre las que ha emitido a la FNMT son los 10 euros de 2019 dedicados al 50 Aniversario de la Llegada del Hombre a la Luna. Creo que, hasta el momento, es la única moneda española dedicada al espacio que hay, y soy un enamorado de la temática sideral.
Los VIPs de ColeMone han elegido que esa sea la moneda que sorteemos este mes, así que te la pongo gratis en casa: yo pago de mi bolsillo la moneda y los gastos de envío certificado a la dirección que me diga el ganador. Si hay gastos de aduana, también los pago yo.
Este sorteo ya ha terminado. Dejo el artículo disponible para lectura a modo de archivo.
Esta es la moneda y el libro que puedes ganar.
Las características de la moneda que, por supuesto, viene en su estuche original con el certificado de autenticidad de la FNMT:
Material: Plata .925
Diámetro: 40 milímetros
Peso: 27 gramos
Tirada Máxima: 10.000 unidades
Acabado: Proof Coloreado
Y además, esta vez, incluyo también gratis el libro Las Monedas de Colección en Euros de la Real Casa de la Moneda 1999-2023, un estupendísimo catálogo de bolsillo (pero de 416 páginas) con todas las emisiones para coleccionistas que ha emitido la FNMT en ese periodo.
¿Qué tienes que hacer?
El sorteo se hará a través de participaciones, y hay dos opciones para conseguir una participación para el sorteo de las monedas, una para VIPs, y la otra también para quien no sea VIP.
Opción 1 – Sé VIP de ColeMone (hay que serlo hasta el día del sorteo, sin cancelar la suscripción antes).
Opción 2 – Abre un tema nuevo en el foro de ColeMone y, además, responde a otros 5 temas de otras personas durante el plazo estipulado más abajo (ojo, asegúrate de que los mensajes tienen algo de contenido decente. Los mensajes de spam, o que digan simplemente «jajaja» o algo por el estilo, no cuentan y serán borrados a discreción del administrador).
Los VIPs de ColeMone tienen tres participaciones automáticamente, y quien cumpla la condición de escritura en el foro (da igual si es VIP o no) ganará una participación. No hay un máximo de participaciones.
En otras palabras, cuanto más escribas, más posibilidades de ganar tienes.
El reverso de la moneda que puedes ganar (Foto: FNMT).
Si no estás registrado todavía en el foro, puedes registrarte aquí. Y, si necesitas ayuda, aquí tienes un par de tutoriales:
Tienes de límite para conseguir tus participaciones hasta el 4 de octubre de 2024 a las 23:59, hora peninsular española. El ganador será anunciado el 7 de octubre.
¿Cómo se seleccionará al ganador?
El único ganador se seleccionará de manera aleatoria.
Cada participación llevará un número secuencial, empezando por el 1 (1, 2, 3, 4, etc…). Primero se asignarán las de los miembros VIPs hasta la apertura del sorteo en tres tandas por orden alfabético, y luego, las ganadas después de la apertura del sorteo por orden de adquisición.
El 7 de octubre seleccionaré al ganador usando el generador de números aleatorios de Google: el número de participación que salga será la ganadora. Para evitar suspicacias, retransmitiré en directo el sorteo. Unas horas antes, anunciaré en el foro el enlace para que lo puedas ver.
Tras el sorteo enviaré un mensaje privado en el foro al ganador. Tendrá 72 horas para contestar. Si no contesta, volveré a repetir el proceso de selección de ganador.
En ColeMone, de vez en cuando, dedicamos un artículo a explicar esos conceptos básicos de la numismática que son difíciles de entender cuando estás empezando en el mundillo. Hoy entraremos en uno del que ya me ha llegado más de una pregunta: qué es la tolerancia en peso de una moneda, dónde mirarla, y cómo afecta a las monedas bullion.
La tolerancia en peso de una moneda es la diferencia máxima entre el peso teórico y el peso real de una moneda que una casa de la moneda acepta para considerar que esa moneda está bien acuñada. Normalmente se expresa en gramos, precedido por un más-menos.
Por ejemplo una tolerancia de +-0,175 g significa que la casa de la moneda acepta como bien acuñadas piezas que pesen hasta 0,175 gramos más o hasta 0,175 gramos menos de lo que debería pesar.
Peso teórico vs. peso real
El peso teórico de una moneda es el que fija la ley que rige la emisión de esa moneda. Por ejemplo:
Una Libertad mexicana de 1 onza de plata tiene un peso teórico de eso, una onza, que son 31,10 gramos. Así está fijado en la ley que rige a las libertades.
Los 40 euros de 2023 dedicados a la mayoría de edad de la Princesa de Asturias (Foto: FNMT).
Sin embargo, ningún proceso de fabricación es 100% preciso y perfecto, y tampoco lo es el de una moneda. La maquinaria que se usa para la fabricación de monedas tiene un límite de precisión. Según lo buena que sea, esa precisión será mayor o menor, pero nunca será del 100%.
El resultado es que, muchas veces, los discos en blanco sobre los que se acuña el diseño de la moneda (conocidos como cospeles) pueden tener un peso mayor o menor del fijado por el estándar de fabricación mencionado en la ley. O puede ser también que el proceso de acuñación de la moneda arranque una ligerísima cantidad de partículas de metal que puede que se queden pegadas al cuño, reduciendo o aumentando así el peso de la moneda según las circunstancias.
Teniendo esto en cuenta, las leyes de emisión normalmente fijan también la tolerancia en peso, es decir, la variación máxima y mínima aceptables sobre el peso teórico.
Así, siguiendo con los ejemplos que vimos antes, en las leyes y órdenes de emisión correspondientes se fija que:
La moneda de 10 euros de la radio tiene una tolerancia en peso de +-0,27 gramos, por lo que el peso real de cada pieza puede estar entre los 26,63 y los 27,27 gramos.
Las monedas de 40 euros de plata tienen una tolerancia en peso de +-0,18 gramos, por lo que el peso real de una moneda de este tipo puede estar entre los 17,82 y los 18,18 gramos.
Las Libertades mexicanas de 1 onza de plata tienen una tolerancia en peso de +-0,175 gramos, por lo que el peso real por unidad puede estar entre los 30,925 y los 31,275 gramos.
¿Y qué es el peso real de una moneda? Pues el que te da una báscula de precisión cuando colocas sobre ella un ejemplar concreto de un tipo de moneda concreto. Como te puedes imaginar, difiere de moneda a moneda, aunque sean del mismo tipo.
La tolerancia en peso en las monedas bullion
En una moneda normal de las que tenemos en la cartera, la tolerancia en peso no es más que una mera curiosidad, ya que su valor no viene definido por el material con el que está hecha. Pero la cosa cambia con las monedas bullion de oro y de plata, cuyo valor se fija precisamente en relación al peso de la pieza y a la ley del metal con la que está hecha.
Por tanto, saber qué es la tolerancia en peso de una moneda es especialmente importante por una gran razón:
Para que no pienses que te están timando si te encuentras con una moneda bullion que tiene un peso ligeramente inferior al teórico, pero que sigue dentro de la tolerancia en peso fijada por la casa de la moneda que la haya acuñado.
Quizá, al leer esto, estés pensando que la tolerancia en peso es algo que puede hacer perder dinero al inversor en oro, especialmente si te tocan monedas con un peso menor al teórico. O, al contrario, quizá ahora te vayas a poner a pesar todas las monedas bullion de las tiendas a las que vayas para intentar ser más listo que nadie y llevarte las que están por encima de peso teórico.
Pero puedes quedarte tranquilo: en realidad, a la hora de vender tus monedas bullion para recuperar la inversión, la tolerancia en peso es irrelevante.
En la numismática en la que yo trabajo (y en todas en las que conozco como trabajan) compramos monedas bullion a partir del peso teórico, y no del real.
Es decir, que si nos traes -ya que la mencionamos antes- una Libertad de 1 onza de plata, y resulta que pesa 30,99 gramos en vez de los 31,10 teóricos que tendría que pesar (y el resto de pruebas salen bien) asumiremos que esa diferencia de 0,11 gramos es cosa de la tolerancia en peso, y se te pagará como una onza.
Al final, la tolerancia en peso es un asunto del que, como coleccionistas, debemos de estar al tanto cuando pesemos una moneda, pero del que no debemos preocuparnos demasiado. A la hora de la verdad, las cuentas que valen se hacen con el peso teórico.
Y, por cierto, existe otro concepto íntimamente relacionado con la tolerancia en peso: la tolerancia en ley. Pero esa es una explicación que quedará para otro día.
La República de Pskov acuñó sus propias monedas durante los casi 85 años que fue independiente, aproximadamente entre 1425 y 1510. Sin embargo, los estudios hechos hasta el momento sobre ellas son insuficientes, y aún hoy tenemos más preguntas que respuestas sobre la acuñación en Pskov.
Moneda de plata de la República de Pskov, acuñada entre 1425 y 1510. En el anverso está la figura del héroe de Pskov, el príncipe Dovmont, que gobernó en Pskov de 1266 a 1299, llevando una corona y sosteniendo una espada en alto en su mano derecha. En el reverso: Leyenda rusa: “Denga Pskovskaya”. Peso: 0,82 gramos, diámetro: 18 mm. Hoy en día, no mucha gente sabe dónde está la ciudad de Pskov, y tuvo una forma de gobierno republicana independiente con su propia moneda, la República de Pskov. que existió desde principios del siglo XI hasta 1510, cuando fue anexada al Principado de Moscú.(Foto: Roma Numismatics – Subasta 112, Lote 1637).
Hoy, vamos a repasar lo que sabemos y lo que no sabemos de las monedas de la desconocidísima república medieval de Pskov y, ya de paso, pegémosle un buen repaso a su historia numismática y veamos por qué aparece lo que aparece en ellas.
¿Cuándo comenzó la acuñación de monedas en Pskov?
Hubo un tiempo en la historia de Rusia en el que no era una monarquía ni estaba gobernada por dictadores. A partir del siglo XII, en el norte de Rusia existían las repúblicas de Nóvgorod y Pskov, donde el pueblo elegía a sus gobernantes. Estas repúblicas formaban parte de la Liga Hanseática, una federación comercial y defensiva de comunidades de comerciantes alemanes en el mar Báltico que se puede considerar un prototipo de la Unión Europea moderna, hasta que finalmente fueron conquistadas por el Principado de Moscú.
El inicio de la acuñación de moneda propia en Pskov y Novgorod se debió a su importancia comercial entre los principados rusos y Europa occidental dentro de la Liga Hanseática.
Territorio de la República de Pskov en el año 1400 (Foto: Commons/Gabagool).
La información básica sobre la historia de la antigua Rusia proviene de crónicas antiguas, que podrían reflejar el estado de ánimo de un determinado estrato social. Además, no han llegado hasta nosotros las crónicas originales, sino copias reescritas de textos antiguos. Es posible que en estos textos se hayan añadido posdatas, y cada escriba posterior realizara cambios de acuerdo con las preferencias políticas de la época. Por lo tanto, las crónicas rusas no pueden considerarse fuentes totalmente fiables de información histórica, como podremos comprobar.
Según las crónicas rusas, la conversión de la cronología entre varios calendarios diferentes y los errores posteriores de los escribas generan datos extremadamente confusos sobre el inicio de la acuñación en Pskov. Se sabe que la vecina Novgorod comenzó a acuñar su propia moneda alrededor de 1420, y, según las crónicas, Pskov pronto siguió el ejemplo.
Sin embargo, la información de estas fuentes nos plantea más preguntas que respuestas. La principal fuente de información sobre las monedas de Pskov es el libro de Iván Ivánovich TolstóiNumismática rusa antes de Pedro el Grande. Monedas de Pskov (1886), que revela que las crónicas de Pskov ofrecen dos fechas distintas para el inicio de la acuñación de monedas.
La primera crónica de Pskov que ha llegado hasta nosotros es la «Lista de Tikhanov«, un manuscrito del siglo XVII almacenado en la Biblioteca Pública Estatal Saltykov-Shchedrin, que data el inicio de la acuñación en 1420, unos 200 años después de los acontecimientos descritos.
La segunda crónica de Pskov, más antigua y representada por una única «Lista sinodal» (Museo Estatal de Historia de Rusia, Asamblea Sinodal, N 154), data de finales del siglo XV y sitúa el inicio de la acuñación en 1424.
¿Por qué tal diferencia?
La diferencia en las fechas del inicio de la acuñación de monedas en Pskov podría explicarse por varios factores relacionados con la forma en que se llevaban los registros en esa época. Tras la adopción del cristianismo en 988, las tierras rusas comenzaron a usar el calendario juliano en su versión bizantina, en el que el año comenzaba el 1 de septiembre, y la cronología se remontaba al año 5509 a.C., considerado la fecha de la creación del mundo. Sin embargo, en algunas regiones rusas aún se conservaba el antiguo estilo de contar el año a partir de marzo.
Esto significa que los escribas, al reescribir las crónicas antiguas, pudieron haber hecho modificaciones en la cronología del texto original debido a la transición entre diferentes estilos de calendario. Esto podría explicar las discrepancias de uno o dos años en las fechas, aunque en el caso que nos ocupa, la diferencia es de cuatro años, lo cual sugiere que podrían haber intervenido otros factores.
Sabemos que Novgorod comenzó a acuñar su propia moneda alrededor de 1420, y dado que existían fuertes lazos entre Novgorod y Pskov en ese momento, es razonable suponer que la acuñación en Pskov pudo haber comenzado poco después. De hecho, Pskov fue uno de los últimos principados rusos en empezar a acuñar su propia moneda, mientras que Moscú lo hizo en la década de 1370, y Riazán comenzó a resellar las monedas de la Horda de Oro hacia 1380.
El Kremlin de Pskov, erigido por el Príncipe Dovmont. Luego te cuento más sobre él (Foto: Commons/A. Savin).
También es interesante observar que la acuñación de monedas en Dorpat (la actual Tartu, en Estonia, y nombrada como Yuryev en las crónicas rusas), una ciudad relativamente cercana a Pskov, comenzó alrededor de 1224.
Finalmente, muchos se preguntan qué sucedía antes de que comenzara la acuñación de monedas en las tierras de la antigua Rusia. Antes de que las ciudades rusas acuñaran sus propias monedas, en el comercio se usaban monedas extranjeras, como las de la Horda de Oro, bizantinas, y monedas occidentales. Incluso hay hipótesis discutidas de que se llegaron a usar monedas hechas de pieles de animales, como veremos más abajo.
Todas estas se aceptaban comúnmente para facilitar las transacciones, lo que hizo que, con el tiempo, fuera necesario que las ciudades rusas desarrollaran su propia moneda para fortalecer su autonomía comercial y política.
El Dinero de Pieles, o las dificultades de traducción
La diferencia en la interpretación de si existió o no el «dinero de pieles» en la antigua Rusia y las dificultades de traducción desde el ruso antiguo se deben a varios factores históricos, lingüísticos y culturales.
Primero, durante el siglo IX, las monedas de plata, como los dirhams, llegaron a las tierras rusas desde el Este y se convirtieron en la unidad monetaria dominante entre los eslavos. La palabra «dirham» proviene del persa dānag, que significa «parte», y este término influyó en el origen de la palabra rusa para dinero, «деньги«, «dengi«. El ruso probablemente adoptó el término a través de los intercambios comerciales con las culturas tártara y mongol. De hecho, palabras similares para «dinero» aparecen en el tártaro (тәңкә, «tenge«) y el mongol (teŋge), ambos refiriéndose a pequeñas monedas de plata.
Sin embargo, cuando se habla de «dinero de pieles» en la antigua Rusia, surge la duda de si las pieles realmente se utilizaron como una forma de moneda o si su función era más limitada. Aunque algunos historiadores orientales de los siglos X y XIII mencionan el uso de pieles de marta y ardilla como medio de intercambio, no podemos afirmar que este fuera un sistema monetario universal en las tierras rusas. La fragmentación de los principados y la falta de un estado centralizado hacían improbable que las pieles tuvieran el mismo valor en todas las regiones.
Es importante destacar que las pieles, a diferencia de las monedas, no eran duraderas; su desgaste afectaba su valor. Esto plantea una diferencia fundamental entre las pieles y el concepto de «dinero mercancía» o «dinero real», que debe ser estable y universalmente aceptado. Los defensores de la teoría del «dinero de pieles» a menudo comparan su uso con el papel moneda fiduciario de China, descrito por Marco Polo en el siglo XIII. Sin embargo, este dinero fiduciario estaba respaldado por un estado centralizado, algo que los principados rusos de esa época no tenían, lo que imposibilita una comparación directa.
La idea del «dinero de pieles» también está relacionada con el origen de la palabra «kuna», que en ruso se asocia con la piel de la marta (kuniza). Sin embargo, existen otras posibles explicaciones para esta palabra. Según el lexicógrafo ruso Vladímir Ivánovich Dal, «kuna» podría significar «puñado» en lugar de referirse solo a pieles. Además, en el libro de Iván Ivánovich Tolstói Numismática rusa antes de Pedro el Grande (1886), se sugiere que «kuna» podría provenir del verbo arcaico ruso «kouti», que significa «forjar». Esto implicaría que «kuna» se refería a algo acuñado o golpeado, lo que lo asocia más con la moneda metálica que con las pieles.
El uso de la palabra «kuna» puede incluso tener paralelismos con términos de otros idiomas europeos. Por ejemplo, en inglés, la palabra «coin» proviene del latín cuneus, que significa «cuña», usada para acuñar monedas. De manera similar, en español, «cuño» se refiere al sello de acuñación, y «acuñar» se refiere a la acción de hacer una moneda. Estas similitudes sugieren que la palabra «kuna» en ruso antiguo podría haber tenido un significado más cercano al de «moneda» que al de «piel».
Uno de los mayores argumentos en contra de la existencia del «dinero de pieles» es la falta de evidencia arqueológica. A pesar de haber encontrado objetos frágiles de la época, como las cartas de corteza de abedul, no se ha hallado evidencia física de un sistema de «dinero de pieles». Esto refuerza la idea de que las pieles, aunque valiosas, probablemente no desempeñaron un papel central como moneda, sino más bien como bienes de intercambio en transacciones comerciales en ausencia de suficientes monedas de plata.
Las monedas de alambre
Las monedas de alambre de la antigua Rusia, comúnmente conocidas como escamas por su forma, representan un tipo distintivo de moneda que circuló en los principados rusos desde mediados del siglo XIV hasta la reforma monetaria de Pedro el Grande en 1717. Estas monedas tienen una forma alargada y asimétrica que recuerda a las escamas de un pez, lo que explica su nombre popular entre coleccionistas y numismáticos.
El proceso de fabricación de estas monedas era bastante rudimentario pero eficiente para la época. Se utilizaba plata de alta pureza, generalmente de 960 (23 quilates), que primero se fundía y se vertía en moldes alargados. Tras fundir la plata, el metal se purificaba para eliminar impurezas y aleaciones, logrando un alto estándar de calidad. Posteriormente, las varillas de plata resultantes se estiraban hasta convertirlas en alambre de un diámetro específico. Este alambre se cortaba en piezas iguales en peso, las cuales se aplanaban para formar los cospeles (discos de metal sin acuñar) sobre los que se estampaban las monedas.
Debido a este método de fabricación, las monedas presentaban bordes irregulares y dos protuberancias características en lados opuestos, donde el alambre fue cortado. En la numismática alemana, estas monedas son conocidas como «Tropfkopeke» o kopek de gota, describiendo acertadamente su forma.
Este método de producción no solo era funcional, sino que también ofrecía cierta protección contra la falsificación. La plata de baja calidad no era lo suficientemente maleable como para ser trefilada (estirada) en un alambre del diámetro requerido, lo que dificultaba la producción de falsificaciones de estas monedas.
Según el estudio realizado por I. I. Tolstoi, el estándar medio de la plata en las monedas de Pskov era de aproximadamente .850 (20,4 quilates en el sistema europeo), ligeramente inferior al de las monedas de alambre de otras regiones rusas, pero aun así de una calidad muy alta.
Las monedas propias de Pskov
Las monedas de Pskov se distinguían por su diseño claro y estandarizado, lo cual refleja una influencia más cercana al estilo europeo occidental. Esta diferencia en el diseño se debe, en parte, a los intensos lazos comerciales que Pskov mantenía con las ciudades de la Liga Hanseática, una poderosa federación de comerciantes en el mar Báltico. Mientras que las monedas de Pskov compartían similitudes con las de Novgorod, existían ciertos detalles que las hacían únicas.
En verde, los territorios en el Báltico Oriental que pertenecían a la Liga Hanseática alrededor del año 1400. Subrayados en rojo, Novgorod (en mayúsculas) y Pskov (en minúsculas) (Foto: Commons/Droysen).
Al igual que en otras ciudades rusas, las monedas de Pskov se dividían en «denga», conocidas localmente como «pskovki». Además, existían monedas llamadas «cuartos», que equivalían a una cuarta parte de una «denga» y eran utilizadas principalmente en transacciones de pequeño comercio. Esta subdivisión facilitaba el uso cotidiano de la moneda en actividades comerciales menores.
Según el estudio de I. I. Tolstoi, el peso promedio de las dengas de Pskov, tras analizar 102 ejemplares, oscilaba entre 16,5 y 17,5 dolja, lo que equivale aproximadamente a 0,7332 a 0,7776 gramos (una dolja era una antigua unidad de peso rusa equivalente a 0,044435 gramos). En cuanto a los «cuartos«, tras pesar 19 monedas, el promedio fue de 3,68 dolja, lo que equivale a 0,1635 gramos, confirmando que su peso era aproximadamente la cuarta parte del valor de una denga.
Estas características hacen de las monedas de Pskov un ejemplo interesante de la adaptación de una ciudad-estado rusa a las dinámicas comerciales de su época, ajustando sus estándares a las necesidades del comercio interno y externo.
Primer Tipo: Denga de plata de la República de Pskov (1425-1510). Anverso: figura del héroe de Pskov, el príncipe Dovmont, con una corona y una espada levantada en su mano derecha. Reverso: inscripción en cirílico «ДЄНЬГA ПCKOBЪCKAΓA» (Denga de Pskov). Peso: 0,75 gramos (Foto: Roma Numismatics – Subasta 26, Lote 3)
Las monedas acuñadas en Pskov presentan dos tipos principales de anversos. El primero contiene una inscripción en cuatro líneas, mientras que el segundo muestra la imagen de un leopardo acompañada por una inscripción circular. Este segundo tipo se puede subdividir en función de la dirección en la que el leopardo está orientado, ya sea hacia la derecha o hacia la izquierda.
Segundo tipo, con leopardo mirando a derecha: Denga de plata de la República de Pskov (1425-1510). Anverso: figura del héroe de Pskov, el príncipe Dovmont, con una corona y una espada levantada en su mano derecha. Reverso: leopardo caminando hacia la derecha con la leyenda en cirílico «ДЄНЬГA ПCKOBЪCKAΓA» («Denga Pskovskaya», Denga de Pskov). Peso: 0,82 gramos (Foto: Roma Numismatics – Subasta 112, Lote 1367)
Sin embargo, según el análisis de I. I. Tolstoi, la diferencia en la orientación del leopardo probablemente no tiene un significado profundo. Tolstoi sugiere que los leopardos orientados hacia la izquierda podrían haber sido el resultado del trabajo de grabadores inexpertos. Estos grabadores, al copiar directamente la imagen de otras monedas sin tener en cuenta el efecto espejo en los sellos de acuñación, cometieron un error. En lugar de producir la imagen correcta del leopardo orientado hacia la derecha, generaban una imagen especular con el animal apuntando hacia la izquierda. Si este error fue repetido con suficiente frecuencia, es posible que se convirtiera en una costumbre entre los grabadores, originando una nueva versión del diseño de las monedas con el leopardo mirando hacia la izquierda. Tolstoi concluye que este detalle de la orientación del leopardo es más bien una circunstancia accidental y no un criterio significativo para la clasificación de las monedas de Pskov.
Tercer tipo, con león mirando a izquierda: Denga de plata de la República de Pskov (1425-1510). Anverso: figura del héroe de Pskov, el príncipe Dovmont, con una corona y una espada levantada en su mano derecha. Reverso: leopardo caminando hacia la izquierda con la leyenda en cirílico «ДЄНЬГA ПCKOBЪCKAΓA» («Denga Pskovskaya», Denga de Pskov). Peso: 0,74 gramos.(Foto: Jean Elsen et ses Fils – Subasta 124, Lote 1546).
En cuanto al anverso de todas las monedas de Pskov, se observa la imagen de un hombre hasta el busto, con una corona en la cabeza y una espada en la mano. Para entender el posible origen de esta representación, es útil considerar las monedas de la ciudad de Dorpat (hoy conocida como Tartu, en Estonia), que está ubicada al oeste del lago Peipus, a solo 150 km de Pskov. Las monedas de Dorpat podrían haber influido en el diseño de las monedas de Pskov debido a la proximidad geográfica y los vínculos comerciales entre las dos regiones.
Cuarto de Plata: la moneda más pequeña de la República de Pskov. Pesa 0,14 gramos (Foto: Coins.ee – Subasta 49, Lote 1800).
Dorpat, debido a su ubicación estratégica y su importancia en las rutas comerciales del Báltico, tuvo una influencia significativa en el desarrollo económico de la región, lo que se refleja también en las similitudes en el diseño de las monedas. El estilo de las monedas de Pskov refleja esa relación comercial cercana, adoptando elementos del diseño de Dorpat, lo que subraya la influencia cultural y económica que la Liga Hanseática ejercía en estas ciudades-república rusas.
Obispado de Dorpat, Dietrich IV Resler (aprox. 1413-1441), Artug de plata, sin fecha. Diámetro: 20 mm, peso: 1,39 gramos (Foto: Mateusz Wójcicki – Subasta 10, Lote 8048).
El tipo de monedas acuñadas en la ciudad de Dorpat (Tartu) es representativo de la numismática medieval europea. En el anverso, se muestra a un obispo con una mitra (un tocado utilizado en ceremonias religiosas), con rizos de cabello visibles bajo el tocado. Este estilo de moneda comenzó a acuñarse en Dorpat en el siglo XIV y se mantuvo en uso durante casi 150 años. A medida que Pskov desarrolló su propia acuñación, el diseño de sus monedas se fue distanciando progresivamente de este prototipo original, lo que provocó que la representación de los rizos de cabello perdiera su forma característica.
Es plausible suponer que un maestro de acuñación en Pskov pudo haber copiado la imagen de una moneda de la cercana Dorpat, o que un grabador de cuños extranjero, posiblemente de Dorpat, hubiera sido invitado a trabajar en Pskov. La Segunda Crónica de Pskov, que describe hechos de 1420, poco antes de que comenzara la acuñación en Pskov, sugiere que era habitual invitar a artesanos extranjeros. En la crónica se menciona: “En el verano de 6928… no había en Pskov ni en Novgorod un maestro capaz de fundir las tablas de plomo, así que se pidió ayuda a los artesanos alemanes en Yuryev (Dorpat), pero no proporcionaron a los maestros…».
Esta situación refleja que la copia de un diseño conocido, como el del obispo de Dorpat, era un proceso natural. Además, dado que la acuñación en Pskov comenzó más de 100 años después de la muerte del príncipe Dovmont, quien gobernó la ciudad entre 1266 y 1299, es probable que el grabador de cuños no pudiera basarse en una imagen contemporánea del príncipe, lo que explicaría la adaptación de motivos de monedas extranjeras.
Al tomar prestada una imagen de las monedas de Dorpat, el grabador de Pskov optó por copiar solo la cabeza del obispo y eliminar la inscripción circular. Sin embargo, en lugar de mantener el diseño original, el grabador expandió la imagen para incluir la figura completa, la parte superior del pecho y ambos brazos. Esto plantea la pregunta de por qué se prestó tanta atención a la representación de la figura completa, mientras que los detalles de la ropa fueron descuidados.
Una posible explicación radica en la representación de la espada en la mano derecha del personaje. La inclusión de la espada en el cuño de la moneda probablemente llevó al grabador a alargar la figura para delinear el cuerpo y representar los brazos de manera adecuada. Para que la espada se viera correctamente, era necesario mostrar una mano sosteniéndola. En aras de la simetría y el equilibrio visual, el grabador también representó la otra mano, y el cuerpo del personaje, aunque secundario en comparación con las manos y la espada, se sugirió mediante una serie de puntos.
Este enfoque sugiere que el grabador priorizó la representación clara de la espada y las manos sobre los detalles de la ropa, posiblemente porque la espada era un elemento distintivo importante para el diseño de la moneda y su simbolismo. La simplificación de los detalles de la ropa podría haber sido una compensación práctica para garantizar que los elementos clave, como la espada, fueran claramente visibles en la moneda.
Esa es una hipótesis interesante. Es plausible que el grabador del sello de monedas de Pskov haya tenido la oportunidad de ver un pfennig de plata de Guillermo I, que también representa una figura con una espada en la mano. Si este tipo de moneda llegó a Pskov a través del comercio con la Liga Hanseática, podría haber influido en el diseño de las monedas de Pskov.
Pfennig de Limburgo a nombre de Guillermo I (1401-1457), acuñado entre 1420-1430 en Hohenlimburg. Peso: 0,69 g (Foto: Spink – Subasta 16005, Lote 1797).
La presencia de la espada en la moneda de Guillermo I y su posible influencia en el diseño de las monedas de Pskov refuerza la idea de que el grabador pudo haber tomado inspiración de monedas extranjeras, adaptando el estilo a las necesidades locales. La influencia de las monedas de la Liga Hanseática en Pskov subraya las conexiones comerciales y culturales entre estas regiones durante ese período.
Al copiar el estilo de las monedas de la ciudad vecina de Dorpat, los grabadores de Pskov no solo replicaron el diseño del obispo, sino que adaptaron el simbolismo para destacar que sus monedas representaban a una figura con poder militar y administrativo, cuyo emblema era la espada. De este modo, en las monedas de Pskov se representa a un príncipe con una espada en la mano, subrayando su autoridad y estatus.
Obispado de Dorpat, Johann I von Vyffhusen (1346-1373), Artug (moneda de plata). El origen exacto de la palabra «artug» es incierto, aunque se sugiere que proviene del sueco «Örtug», derivado del antiguo alemán «artogh» o «ertug». Diámetro: 18 mm, peso: 1,20 g (Foto: Mateusz Wójcicki – Subasta 10, Lote 8047).
En particular, el príncipe Dovmont gozó de un respeto especial entre el pueblo de Pskov, siendo mencionado frecuentemente en las crónicas de la ciudad. Su espada se convirtió en un símbolo sagrado para Pskov, lo que refuerza la idea de que el grabador de las monedas pudo haber querido rendir homenaje a este líder destacado a través del diseño de las monedas, aludiendo a su legado y al poder que representaba.
El príncipe Dovmont
La Crónica de Pskov nos cuenta que el príncipe lituano Dovmont (Daumantas en lituano), al llegar a Pskov, fue bautizado en la religión ortodoxa y tomó el nuevo nombre cristiano de Timoteo, convirtiéndose en el príncipe de Pskov.
Aún desconocemos los detalles de la vida de Dovmont antes de su llegada a Pskov. Las fuentes crónicas que han sobrevivido hasta hoy ofrecen información extremadamente confusa y a veces contradictoria sobre su vida en Lituania y las razones por las que tuvo que abandonar su tierra natal. Un aspecto aún más misterioso es la elección de un extranjero lituano como príncipe de Pskov.
Representación del Príncipe Dovmont de Pskov (Foto: Commons).
La primera mención del príncipe Dovmont en la Primera Crónica de Novgorod es de 1266: «los pskovitas eligieron al príncipe Dovmont de Lituania para gobernar».
La Segunda Crónica de Pskov sitúa estos acontecimientos en 1265: «300 lituanos huyeron a Pskov con sus esposas e hijos, y el príncipe Svyatoslav (hijo del príncipe de Novgorod, Yaroslav Yaroslavich) los bautizó con los sacerdotes y los pskovitas. Los novgorodianos querían matarlos, pero el príncipe Yaroslav no los entregó». Esta es la única mención del grupo que acompaña al príncipe Dovmont. Además, se pierden todos los rastros de los trescientos soldados lituanos y todas las victorias militares de Dovmont son atribuidas únicamente al pueblo de Pskov.
¿Es posible que estos refugiados lituanos huyeran a Pskov debido a los conflictos civiles en el Gran Ducado de Lituania y fueran el escuadrón del príncipe Dovmont? ¿Por qué los novgorodianos querían matarlos y por qué el gran duque Yaroslav Yaroslavovich (quien desde 1265 fue príncipe de Novgorod y nombró a su hijo Svyatoslav príncipe de Pskov) los defendió? ¿Por qué Dovmont reemplazó al Gran Duque Svyatoslav al año siguiente, en 1266, quien había reinado en Pskov antes de su llegada? Y ¿por qué los novgorodianos rechazaron posteriormente la asistencia militar a su príncipe Yaroslav, quien estaba planeando una campaña contra Pskov para expulsar a Dovmont?
Esto plantea muchas preguntas para las que no tenemos respuesta.
En el siglo XIII, los príncipes de Pskov solían ser nombrados desde Novgorod; el príncipe lituano Dovmont era una excepción a esta práctica. Desde esta perspectiva, es significativo que las crónicas de Pskov mencionen que Dovmont era un príncipe aceptado por los pskovianos no desde Novgorod, sino desde el exterior, y que no tenía ninguna conexión con Novgorod. Las crónicas de Pskov que nos han llegado proporcionan un relato extenso de los acontecimientos de 1223 (6731 según el calendario ruso antiguo), momento en el que Pskov rompió con Novgorod y invitó al príncipe Dovmont de Lituania.
Territorio de la República de Novgorod en el año 1400 (Foto: Commons/Gabagool).
Los habitantes de Pskov, según las «Crónicas del príncipe Dovmont y su coraje», eligieron a Dovmont como príncipe porque quedaron impresionados por sus virtudes cristianas. Sin embargo, esto no es sorprendente, ya que, en el contexto de la lucha sociopolítica por el gobierno independiente de la ciudad de Pskov, la colección de crónicas compiladas en el monasterio podría reflejar también el estado de la clase social de la iglesia ortodoxa.
Además, esta versión no puede considerarse coherente con los hechos históricos, ya que la transferencia del título principesco al príncipe lituano significó automáticamente una confrontación con el gran duque de Novgorod, Yaroslav Yaroslavovich. Lo más probable es que los habitantes de Pskov se guiaran por consideraciones puramente pragmáticas, más que religiosas.
Es especialmente notable que en las crónicas de Pskov no se mencione al príncipe Aigust, alcalde de la ciudad de Pskov en 1270-1271, nombrado por el gran duque de Novgorod, Yaroslav Yaroslavich. Este acontecimiento ocurrió durante el reinado de Dovmont en Pskov y coexistió con su mandato.
Aquí se comprende la tendencia de los escritores de crónicas de la Iglesia Ortodoxa de la Santísima Trinidad a omitir los eventos que revelaran la antigua dependencia de Novgorod. En el siglo XIII, junto con la recuperación económica y el crecimiento de Pskov, surgió el deseo de su independencia política de Novgorod. Este deseo podría haberse manifestado en intentos de establecerse de forma autónoma en asuntos exteriores y en la búsqueda de un príncipe de su propia elección.
El príncipe Dovmont y su séquito se convirtieron en el instrumento de Pskov para lograr su autonomía de Novgorod. De hecho, la elección de Dovmont marcó el fin de la larga lucha de Pskov por su independencia. Esta fue la principal razón por la cual los pskovitas aceptaron a un extranjero como su príncipe, algo sin precedentes en la historia de Rusia. Bajo el liderazgo de Dovmont, Pskov comenzó a actuar como una fuerza independiente.
El nombre del príncipe Dovmont está asociado con la construcción de una nueva muralla que cubría la parte ampliada de la ciudad (la Ciudad de Dovmont). El crecimiento y desarrollo de la ciudad son testigos de su recuperación económica. El historiador ruso y soviético Mikhail Nikolaevich Berezhkov, en su obra Sobre el comercio de Rusia con la Hansa hasta finales del siglo XV, escribe: “En ninguno de los acuerdos entre Novgorod y la Hansa que nos han llegado se menciona a Pskov, lo que indica que Pskov comerciaba y negociaba con los alemanes por su propia voluntad mucho antes de que Novgorod reconociera a Pskov como su hermano menor”.
Según las fuentes crónicas, Dovmont gobernó Pskov desde 1266 hasta 1299, aunque no podemos estar seguros de las fechas exactas debido a las dudas sobre la datación y presentación de los hechos en las crónicas de Pskov.
Se considera que la fecha de la muerte de Dovmont es 1299. La Crónica de Pskov narra: “En el verano de 6807, el 4 de marzo, los alemanes saquearon el asentamiento cerca de Pskov. El príncipe Dovmont salió con un pequeño escuadrón y los derrotó en la Iglesia de los Apóstoles Pedro y Pablo. Ese mismo verano, el Justo Príncipe Dovmont descansó el 20 de mayo. Ese mismo verano hubo una terrible peste en Pskov”. La misma fuente informa que el príncipe fue enterrado en la Iglesia de la Santísima Trinidad.
Sin embargo, hay otra versión sobre los últimos días del príncipe Dovmont. Un artículo de A. N. Nesterenko en la revista Questions of History (2015, núm. 8, págs. 20-38) titulado “Dovmont (Timofey) Pskovsky” sugiere que, tras un análisis crítico de las fuentes escritas sobrevivientes sobre la vida del príncipe, el autor escribe: “En la lápida decorativa instalada en la Catedral de la Trinidad de Pskov, hay un epitafio artístico de un autor desconocido inscrito… Pero, como sabemos, en realidad los restos de Dovmont no fueron encontrados en la Catedral de la Trinidad… y murió no en Pskov, sino en su tierra natal, a donde regresó poco después de la Batalla de Rakovor (que tuvo lugar el 18 de febrero de 1268 entre los ejércitos de las repúblicas y principados del norte de Rusia contra las fuerzas combinadas de los caballeros de la Orden de Livonia, el Obispado de Dorpat y la Estonia danesa). No sabemos dónde está enterrado realmente, al igual que se desconoce la fecha exacta y la causa de su muerte”.
La espada de Dovmont
Como sabemos, el príncipe Dovmont gozó de un respeto especial por parte de los habitantes de Pskov, y la creencia en su poder se mantuvo en las crónicas de Pskov hasta el siglo XVI. La importancia que los pskovitas atribuían a la espada de su patrón Dovmont se confirma por el hecho de que, en el pasado, se guardó en la Catedral de la Trinidad de Pskov, sobre la lápida conmemorativa del príncipe Dovmont.
Esta espada se utilizaba en la ceremonia de entronización de los príncipes en el trono de Pskov, y tras la canonización de Dovmont, la imagen de la espada junto con la del príncipe apareció en las monedas y sellos de Pskov. La espada del príncipe Dovmont ha sobrevivido hasta el día de hoy y es la única espada del siglo XIII que se conserva en Rusia; actualmente se exhibe en el Museo-Reserva de Pskov.
La espada del Príncipe Dovmont, en el Museo-Reserva de Pskov.
Sin embargo, los investigadores de espadas han notado que la empuñadura de la espada es más antigua que la hoja, la cual está acortada en 10 centímetros desde el lado de la empuñadura. Esto ha llevado a algunos expertos a proponer otra versión: que la espada fue hecha especialmente para ceremonias religiosas «según el modelo medieval» a partir de una espada más grande con un mango más largo.
La espada tiene una hoja de unos 90 cm de largo, de forma triangular alargada, con una nervadura en el centro. A ambos lados de la hoja, en la parte superior cerca de la punta, hay unas marcas en forma de lobo rampante de la ciudad de Passau. La empuñadura de la espada está revestida de madera y entrelazada con alambre de plata, y el remate está decorado con plata y dorado.
El leopardo del reverso
Aunque el leopardo como figura heráldica se arraigaría tanto en Pskov que terminaría por convertirse en el escudo de armas de la ciudad, aún no sabemos de dónde proviene la figura del leopardo en las monedas de Pskov.
I.I. Tolstoi, en su libro sobre las monedas de Pskov, sugiere que el leopardo como símbolo heráldico fue tomado de las monedas de los príncipes de Tver, ya que estos últimos a menudo eran elegidos para reinar en Pskov, además de las relaciones comerciales que Pskov mantenía con el principado de Tver. Sin embargo, la figura del leopardo también aparece en las monedas de cobre del Gran Ducado de Lituania, vecino de Pskov, que pudo haberla tomado prestada de las monedas de la Horda de Oro.
Principado de Tver, reinado de Ivan Mikhailovich (1399-1425), denga de plata con la imagen de un guerrero portando lanza y escudo, y un leopardo. Peso: 0,60 gramos. Catálogo Guletsky Petrunin No. 2703 (Foto: Stephen Album – Subasta 20, Lote 2781).
El leopardo en las monedas de la Horda de Oro se encuentra en las monedas de cobre del Uzbeg Khan (Mohammad Öz-Beg) (reinado 1283-1341). Además, también encontramos leones (leopardos) en el escudo de armas medieval de Reval (actual Tallin, capital de Estonia), que probablemente provienen del escudo de armas del rey danés Valdemar II el Victorioso (rey de Dinamarca de 1202 a 1241), el entonces gobernante de la ciudad.
Así, si el origen del leopardo en el escudo de armas de Pskov -y por tanto, de sus monedas- es Oriente u Occidente sigue siendo un misterio hasta el día de hoy.
Epílogo
En 1510, el Gran Duque de Moscú, Vasily III Ivanovich, llegó a Pskov y la proclamó su patrimonio, poniendo así fin a la República de Pskov y sus derechos autónomos. El órgano democrático de gobierno de la ciudad, el Veche de Pskov, fue disuelto, y unas 300 familias de residentes ricos e influyentes de Pskov fueron desalojadas de la ciudad. Sus casas y tierras se distribuyeron entre los militares recién llegados de Moscú.
En la madrugada del 13 de enero de 1510, se retiró el símbolo de la libertad de Pskov, la campana del Veche, que convocaba a la asamblea popular. Después de quitar la campana del Veche, Vasily III ordenó que se reacuñara la antigua moneda de Pskov. Sin cambiar la inscripción «Dinero de Pskov», ordenó reemplazar el sello frontal que representaba al Príncipe Dovmont. Los príncipes de Moscú no podían permitir que la imagen del príncipe permaneciera en las monedas, ya que podría recordar a sus habitantes la época de independencia de la ciudad conquistada.
Denga de plata de Pskov bajo el gobierno de Moscú, a nombre de Vasily III Ivanovich, que reinó entre 1505 y 1533). Anverso: Caballero con sable y la leyenda «BACILI POR MISMO DEL REY DE TODA RUS» (BACILI БЖЬЕЮ МЛСТЬЮ ЦРЬ ВСЕЯ РУС); bajo el caballero, las letras «IСА». Reverso: inscripción en minúscula «DENGA DE PSKOV» (ДЕН/ЬГА ПСКОВЪС/КАЯ). Casa de la Moneda de Pskov. Peso: 0,77 gramos. (Foto: Katz Auction – Subasta 28, Lote 1896).
Existe una hermosa leyenda que dice que la campana del Veche de Pskovdesapareció sin dejar rastro durante su transporte a Moscú. Se dice que fue escondida en algún lugar de las Colinas de Valdái (a 300 km de Pskov) y que luego los restos de la campana se fundieron en las famosas campanas de Valdái, que todavía tocan hermosas piezas hoy en día.