¿Qué es (y qué no es) una moneda obsidional?

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En ColeMone, dedicamos de vez en cuando una entrada a explicar terminología numismática que puede ser complicada de entender para los novatos en el mundillo. Hoy vamos a ver qué es una moneda obsidional. Para ello, te daré una definición, veremos por qué se acuñaban, trataremos algunos ejemplos de monedas obsidionales, y veremos alguna moneda que se considera erróneamente como obsidional.

Una moneda obsidional es un tipo de moneda de emergencia emitida por un pueblo o ciudad que se encuentra bajo asedio de un ejército enemigo y que, por tanto, no tiene acceso al flujo monetario del país al que pertenece.

¿Y qué es una moneda de emergencia?

Pues como ya comenté en la entrada que explicaba qué es el notgeld, una moneda de emergencia, o moneda de necesidad, es, en su definición más amplia, cualquier billete y moneda circulante producida por entidades públicas más pequeñas que el estado (ayuntamiento, cámara de comercio…) cuando este no puede producirlas por una guerra o una crisis económica o política.

Notgeld 25 Pfennig Mülheim 1917
Moneda de emergencia de 25 Pfennig de 1917 acuñados en la ciudad de Mülheim, en la actual Renania del Norte-Westfalia (KatzSubasta 4, Lote 1043).

Así, que, por definición, toda moneda obsidional es una moneda de emergencia. Pero no toda moneda de emergencia es una moneda obsidional.

¿Por qué se llama «obsidional»?

La palabra «obsidional» no es más que una palabra culta procedente del latín, que aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española con el significado de «perteneciente o relativo al sitio de una plaza».

Procede del vocablo latino «obsidionalis«, adjetivo derivado del sustantivo «obsidium» («asedio») y del verbo «obsidere» («asediar»).

¿Cuándo acuña una ciudad monedas obsidionales?

Hasta donde yo sé, no hay un conjunto de reglas estrictas que marquen cuando una ciudad bajo asedio tengan que acuñar moneda o no.

14 Stuiver Julich 1621
Moneda Obsidional de 14 Stüber del sitio de Jülich (Alemania) en 1621 (Heritage, Subasta 3035, Lote 31516).

Pero generalmente, en mi opinión, sí que hay una serie de circunstancias que hace más propicio que una ciudad cercada las acuñe. Por ejemplo:

  1. El Ejército defensor está compuesto, al menos en parte, de mercenarios. O les pagas, o te quedas sin defensa.
  2. La economía local se está derrumbando. Cuando la economía va mal, la gente no come. Y si no come, se rebela. Lo que menos quieres cuando tienes un ejército a las puertas es tener que lidiar con un levantamiento interior.
  3. Hay peligro de que tu propio ejército se desmoralice porque no cobró la paga que ya debería haber cobrado. Si se desmoraliza, o recurre al saqueo de la ciudad para cobrar las deudas, o no lucha contra el enemigo como debería de luchar, o deserta, o una combinación de todo eso a la vez.

Cuando hay peligro de que pase alguna de las tres, y teniendo en cuenta que, al estar aislada, la ciudad no tiene acceso al dinero del estado, esa urbe acuñará moneda como buenamente pueda, porque le va la vida en ello.

Ejemplos de monedas obsidionales

Existen bastantes ejemplos de monedas obsidionales en la numismática mundial e incluso también algunos en las numismáticas españolas y sudamericanas, siendo probablemente la Guerra Civil Inglesa a mediados del siglo XVII el conflicto en el que más se han emitido.

Dadas las circunstancias, suelen ser monedas muy crudas en diseño y acabado, ya que generalmente no había ni material ni equipo para acuñación en la urbe, recurriéndose a la improvisación.

Veamos unas cuántas:

Testone y Ducado de 1524, Pavía (Italia)

Tradicionalmente (aunque es un dato disputado), se considera que las primeras monedas obsidionales de la historia se acuñaron en la ciudad italiana de Pavía en octubre de 1524, durante el asedio al que las tropas francesas, con su rey Francisco I a la cabeza, sometieron a la urbe defendida por tropas hispano-germanas durante las Guerra de los Cuatro Años.

Las tropas defensoras estaban comandadas por el comandante riojano Antonio de Leyva. Para evitar que sus tropas se amotinaran o desertaran durante el asedio, este dio orden de confiscar oro y plata procedente de las iglesias y conventos que estaban en la ciudad y en sus arrededores, y con él, acuñó tres tipos de monedas unifaz diferentes: un testone (moneda de 1/4 de escudo) de plata y dos ducados de oro.

Existen menos ejemplares de esos dos tipos de ducados que dedos de una mano y se suelen ir a los 20 y pico mil euros. El testone sí que es más común, aunque sigue valiendo varios miles de eurípides.

En él, al igual que en uno de los ducados de oro, aparece la leyenda CES / PP /OB, que es la abreviatura para la frase latina «CESareis PaPiae OBsesis», una dedicatoria a los soldados que se puede traducir como «A los cesáreos asediados en Pavía».

Por cierto, el sitio de Pavía terminaría en una batalla decisiva en febrero de 1525, en la que Francisco I de Francia sería capturado por tropas españolas ayudadas por Nicolás, Conde de Salm. Acabaría siendo liberado tras haber firmado sin rechistar todo lo que Carlos V le puso delante.

Serie de 1529, Viena (Austria)

En 1526, el Rey de Hungría se muere de repente, lo que provoca una crisis sucesoria entre Austria y la nobleza local magiar que desemobacaría el 27 de septiembre de 1529 en uno de los asedios más influyentes en toda la historia de Europa: el sitio de la Viena de los Habsburgo por parte del Imperio Otomano.

Durante los siguientes 19 días, 25.000 hombres, incluido un contingente español, con Nicolás, Conde de Salm al frente (sí, el mismo de Pavía) defendieron con éxito la capital austriaca ante los más de 100.000 soldados de Suleimán el Magnífico, que, tenendo ya problemas de suministro, acabaría por ordenar un asalto fallido el día 12 de octubre, y por retirarse ante la cercanía del invierno el 14 de octubre.

Viena en 1529
Panorámica de Viena en 1529, por NIclas Medelman (Commons/Museo de Viena).

A pesar del poco tiempo que duró el asedio, los soldados defensores, que no estaban recibiendo sus sueldos, se estaban volviendo impacientes y amenazaban con saquear las riquezas vienesas.

No he encontrado confirmación de esto, pero mi hipótesis es que Nicolás, tras haber visto lo que se hizo en Pavía, decidió repetir la jugada y emitir moneda obsidional para conseguir pagar a su ejército.

Se emitieron ocho monedas. Cuatro de ellas eran de oro: medio, uno, dos y cuatro ducados. Las cuatro restantes eran de plata, con un valor de 1 y 6 kreuzers (céntimos, más o menos), de un cuarto de tálero y de medio tálero.

Ésta es la de un ducado:

Todas las monedas son muy parecidas en diseño: en anverso, el retrato del Emperador del Sacro Imperio Fernando I y la leyenda «TVRK BLEGERT WIEN 1529» («Viena asediada por los Turcos 1529») en el exergo. En el anverso, los escudos de armas de la Baja Austria, Hungría, Bohemia y Castilla.

Lo puedes ver en ésta, la de 6 kreuzer:

Las formas del escudo pueden variar según la denominación, pero la idea siempre es la misma, como también puedes ver en la de 1/4 de Tálero:

Por cierto, estas son de los primeros ejemplos de lo que luego se bautizaría con el término germano klippe: monedas de emergencia cuadradas.

Tras este asedio fallido, Suleimán lo volvería a intentar en 1523, pero no conseguiría ni acercarse a la ciudad. Ese último fracaso lo convencería de que intentar conquistar Europa no merecía la pena, y en su lugar, se centró en una estrategia de expansión por el Mediterráneo.

4 Reales de 1823, Valencia (España)

El 7 de abril de 1823, Francia manda a España a los Cien Mil Hijos de San Luis para darle punto y final al Trienio Liberal, la segunda fase del reinado de Fernando VII. Tras ser este obligado a jurar la Constitución de Cádiz en 1820, se instaura en España un régimen constucionalista liberal que tumba al absolutismo que imperaba hasta ese momento en el sistema político del país.

Cien Mil Hijos de San Luis, de Hypolytte Lecomte
Los Cien Mil Hijos de San Luis, por Hippolyte Lecomte (Commons).

Esa invasión sería la fase final de una guerra civil entre absolutistas y liberales que acabarían ganado los primeros, y que desembocaría en la Década Ominosa, en la que ««««El Deseado»»»» (nótesen las muchas comillas) recuperaría su poder absoluto.

Al día siguiente de la invasión, el 8 de abril, el general absolutista Rafael Sempere pone Valencia bajo sitio. Será su segundo intento. El asedio durará hasta el 13 de junio, cuando, con ayuda francesa, la capital del Turia cae a manos de los invasores.

Esos dos meses serán tiempo suficiente para que se acuñen en la ciudad una moneda obsidional con una alta carga propagandística: «Valencia sitiada por los enemigos de la libertad». A la vez, no se atreven a romper con el Rey, si bien siguen defendiendo la constitucionalidad.

1 Peso 1865, Copiapó (Chile)

En 1863, un español y unos cuantos peruanos se pelearon por dinero en el pueblo de Lambayeque, en Perú, y el primero acabaría muerto. Es el conocido como Incidente de Talambo, y acabaría desencadenando una guerra en la que participiarían cinco países.

Esa guerra comenzó en 1865, cuando José Manuel Pareja, comandante español de la Flota del Pacífico, ordena el bloqueo naval de Chile. Fue bautizada como la Guerra Hispano-sudamericana, y entre ese año y 1866 enfrentó a España contra Perú, Chile, Ecuador y Bolivia.

Bombardeo de Valparaíso
Bombardeo de Valparaíso (Chile) durante la Guerra Hispano Americana, por William Gibbons (Commons).

Uno de los escenarios del bloqueo fue el puerto de Caldera, en el norte Chile, que también ejercía como puerto principal y única vía de comunicación con el exterior de la ciudad de Copiapó.

Viéndose completamente aislada, y con su comercio interior derrumbándose por la falta de monedas circulantes, que eran fabricadas en Santiago de Chile y traídas en barco, la Cámara de Comercio de la ciudad pide, y se le da, permiso para acuñar 1 millón de pesos de moneda obsidional de plata.

Aunque originalmente estaban previstas dos denominaciones, 50 céntimos y 1 peso, y se llegaron a hacer cuños de ambas, sólo se llegó a acuñar esta última.

A principios del siglo XX se encontraron los cuños de ambas monedas, y se reacuñaron unas cuantas de 1 peso. También se acuñaron unas poquitas de 50 céntimos, que, por tanto, no datan realmente del Bloqueo de Caldera.

Una moneda que algunos consideran obsidional, pero que realmente no lo es

Como decía al principio, por definición, toda moneda obsidional es una moneda de emergencia. Pero no toda moneda de emergencia es una moneda obsidional.

Sin embargo, tradicionalmente ha habido ciertas piezas que algunos han clasificado como moneda obsidional sin realmente serlo, si tenemos en cuenta las circunstancias en las que se han acuñado.

Veamos una:

30 sous de 1808, Palma de Mallorca (España)

Por ejemplo, en agosto de 1808, durante la Guerra de la Independencia española contra los ejércitos napoleónicos, Palma de Mallorca emitió una moneda de 30 sous. Para hacerla, el gobierno local se llevó de las iglesias toda la plata que no fuera necesaria para celebrar misa, a lo que se añadió algunas donaciones adicionales de habitantes ricos de la isla.

La moneda tenía un diseño octogonal obra de Antonio Cuschieri, que en aquel momento era el Fiel Contraste de la isla, es decir, el que se encargaba de que los pesos, leyes y medidas de las monedas fueran correctas. Dentro del diseño octogonal existen varias variantes.

Literalmente unos días después, y de la mano de un tal J. Bonnini, Palma también acuñaría moneda de necesidad de forma redonda. También existen diferentes variantes.

Hay mucha gente que considera a los 30 sous mallorquines de 1808 como una moneda obsidional. Sin embargo, las Islas Baleares no fueron en ningún momento escenario de guerra, todo lo contrario: recibieron bastantes refugiados desde la península y la vida siguió todo lo normal que pudo seguir.

Sí que hubo una escasez de monedas causada por la invasión francesa de la península, y que llevó a la acuñación de piezas circulantes para paliarlas. Por tanto, sí son monedas de emergencia, pero al no haber asedio, no son obsidionales.

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