De cuando la codicia y la arrogancia no te dejan ver la realidad

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Dijo el economista José Luis Sampedro allá por 2011 que «poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe». Esto también es aplicable a la numismática, y hoy te voy a poner un ejemplo de cómo suceden las catástrofes.

Para contar esta historia, en homenaje cariñoso a Adolfo Ruiz Calleja del Blog Numismático, voy a copiar descaradamente una de mis series preferidas en su blog: las historias de Enrique. Enrique es un personaje que usa para anonimizar historias reales de las que se pueden sacar lecciones de numismática y de vida.

Hoy, os presento a su hijo Quique.

La moneda de Quique

Quique dice que tiene una moneda única. Se conoce otro ejemplar que está en un museo, y puede que haya dos o tres en colecciones privadas, pero de esto último sólo hay rumores.

Pongamos, por ejemplo, que la moneda es el Double Eagle de 1849, que es la moneda más valiosa de la numismática estadounidense porque solo se conoce un ejemplar, que está en el Smithsonian. Sí, es incluso más valioso que el Double Eagle de 1933.

Double Eagle 1849
Double Eagle 1849. Foto: Smithsonian

El primer email que me mandó Quique fue bastante enigmático y sucinto:

Me gustaria saber si a lo largo de su carrera ha visto algun Double Eagle de 1849. Original o falso de epoca.

Primer email que recibí.

Y yo le dije la verdad: no, nunca he visto ninguno. Nunca he estado en el Smithsonian, ni he visto ninguna falsificación en mano.

La respuesta de Quique fue:

Gracias por la información.  El tema es que yo tengo una pieza de estas características, la he enseñado a tres numismaticos y todos al verla se quedan asombrados pero ninguno coinciden en nada, cada uno opina una cosa diferente.

Por eso voy buscando más información de profesionales.

Segundo email de Quique

A eso, mi contestación fue que 1) Yo no soy profesional de nada, sólo soy un tío con un blog; y 2) fotos detalladas de ambas caras y canto, por favor.

Ya sabía lo que iba a venir, y, efectivamente, vino.

El intercambio de pareceres con Quique

Para que te hagas una idea, esta foto podría parecerse mucho a la que me mandó Quique. También mandó otras dos: una con la moneda sobre una báscula indicando el peso, y otra con la moneda en un pie de rey midiendo su diámetro.

Falsificación Double Eagle 1949
Falsificación del Double Eagle 1849 de AliExpress

No hace falta saber mucho de monedas para saber que esta moneda es falsa. Si el 4 del año no lo delata, lo delatará la cara de susto de la mujer que hace de personificación de la libertad.

Y así se lo dije a Quique:

Si tuviera que apostar, tras mirar otros «cuatros» de otros Double Eagles de la época y del de 1849, te diría que la moneda no es buena. Pero no me atrevo a asegurar nada a ciencia cierta sin verla en mano.

La única razón por la que digo que no me atrevo a asegurar nada a ciencia cierta es por cubrirme las espaldas. Pero está bastante claro que la moneda es falsa.

Para más inri, la moneda de Quique es 2 milímetros más grande de lo que debería ser, y pesa 0,25 gramos menos de lo que debería. Esto ya es la prueba definitiva.

Pero Quique no se dió por vencido:

De todas maneras me gustaría saber en que te basas para decir que es falsa si no hay ninguna catalogada como falsa.

Tengo pruebas de fluorescencia rayos X y microflorescencia rayos X y dan que los metales de la tabla periódica son de la época.

Otro correo de Quique

Hasta ese momento, no pensaba responder más, la verdad. Ya había dejado clara mi opinión, y quedaba claro que Quique no iba a cambiar la suya. Pero después de pensarlo, tonto de mí, acabé entrando al trapo de todas maneras. Y mi contestación fue la siguiente:

  • Un Double Eagle de 1849 pesa 33,4 gramos y mide 34 mm, con una variación de, pongamos, +-5%. El tuyo, a pesar de ser 1,95 mm más grande (que ya de por sí está fuera del margen de variación), pesa 0,25 gramos menos de lo que debería de pesar, y es una variación demasiado grande para ser explicada por el casi nulo desgaste que tiene. Eso ya dice que hay algo raro.
  • No hay tal cosa como «metales de la época». El oro, la plata y el cobre han existido, existen, y existirán toda la vida, y además, hasta donde yo sé, siendo materiales inertes no se pueden datar. El XRF está bien, pero, realmente, si no lo comparas con la composición de metales de otros Double Eagles de 1849 que hayan salido del mismo oro con el que en teoría está hecha la tuya, no te dirá nada sobre si es verdadera o falsa. No sé si lo has hecho o no.
  • El trazo del 4 de 1849 es muy diferente de cualquier otro Double Eagle de la época.
  • Es de sobra conocido que en falsificaciones hechas antes de internet, se solían poner fechas muy raras o que no existían, porque no había el mismo acceso a la información que hay ahora.
  • Y la más importante: cuando algo parece demasiado bonito para ser verdad, casi siempre resulta que no es verdad.

Pero tras haberle dado estas cuatro razones, Quique replicó:

Entonces la del Smithsonian también es falsa. No sé, es raro.

Réplica de Quique

Y aquí, me quedó claro cuál era el cimiento en el subconsicente sobre el que se construía todo el razonamiento consciente de Quique: es imposible que mi moneda sea falsa, y, si la mía lo es, todas tienen que serlo.

Así que le dije que:

La del Smithsonian y la tuya son dos monedas diferentes, y como tal hay que tomarlas. Que una sea falsa no quiere decir automáticamente que la otra lo sea también.

Es más, fijate en la cara de la mujer en la tuya y en la del Smithsonian. Son completamente diferentes. Que el busto tenga peor arte es algo muy típico de la moneda falsa. Y como te decía antes, compara los «4» de ambas monedas. Completamente diferentes también.

Ya te digo, mi opinión (basada ya con esta en 5 razones) es que la tuya es falsa al 99%.

Y nunca más volvi a saber de él. Pero me dejó una lección que aprender.

Moraleja: No hay peor ciego que el que no quiere ver

Vaya por delante que Quique no existe, que la moneda en cuestión tampoco era un Double Eagle de 1869, y que los correos están parafraseados.

Pero de este intercambio de pareceres se pueden sacar una buena lección: la codicia y la arrogancia no son buenas consejeras.

Hay veces que es muy dificil autoconvencerse a uno mismo de que lo que crees que está pasando son imaginaciones de uno mismo. Y aún más cuando tiene que ver con el dinero.

Anverso Double Eagle 1849
Anverso del Double Eagle de 1849. Foto: Smithsonian

Algunas personas se creen desde un principio de que tienen un tesoro imposible, una moneda única que vale un dineral y medio. Y para esa gente no hay, ni habrá nunca, una explicación racional que los haga cambiar de idea. ¡Cómo les van a colar una falsa a ellos!

Y esa arrogancia es peligrosa. Como vemos, Quique se ha gastado el dinero en un análisis XRF. No tengo ni idea de cuánto vale hacer uno, pero, aunque valga un euro, ya es un euro tirado a la basura en una moneda de la que una simple inspección ocular ya te dice claramente que es falsa.

Reverso del Double Eagle 1849
Reverso del Double Eagle de 1849. Foto: Smithsonian

Como digo, nunca volví a saber más de Quique. Pero no me extrañaría que siguiera en sus trece, hablando con otra gente para intentar demostrar la «autenticidad» de su moneda. Y gastandose más dinero en ello.

Eso puede llevar a la catástrofe de la que hablaba José Luis Sampedro: en este caso, gastar y gastar pensando que es una inversión asegurada, desoír a quien no te dice lo que quieres escuchar, y llevarte el chasco del siglo cuando te das por vencido.

Al final, todo esto sale de un mismo sitio: la codicia. Es una fijación con la idea de que las monedas raras valen mucho dinero, y quererse hacer millonario vendiéndolas. Ya comenté por aquí que, en mi opinión, es uno de los principales problemas de la numismática.

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14 COMENTARIOS

  1. Muy buenas.

    La realidad es dura, pero, déjales que suban hasta las nubes, déjales que ese día duerman en el paraíso, déjales que disfruten de su tesoro… El golpe de realidad a la hora de vender (quizás incluida la opción de necesidad económica), será terrible.

    Creo que cuando empezamos (los primeros meses) a coleccionar, todos (o casi todos) nos ilusionados al ver una moneda en BC+ que creemos que esta preciosa y nos vamos al precio de catálogo más alta.
    Pero, como resulta que nos gusta esta «trampa de por vida» que es el coleccionismo, observamos, aprendemos, preguntamos sin más propósito que el de aprender y finalmente, resulta que aprendemos y nos damos cuenta que esa moneda es de verdad un BC+ y vale muchísimo menos de lo que pensábamos.

    Esa es una de las diferencias entre un coleccionista y un señor/a que se encuentra una moneda y solo quiere venderla, por qué seguramente para ellos, solo es un trasto que el abuelo tenía.

    Buena entrada Francisco J. Pensé que jamás volvería a leer a Enrique, deje de leer al señor Ruiz Calleja tras un comentario suyo muy desafortunado hace un tiempo y, no precisamente en su blog o cualquier página web, en vivo y a medio metro de mi álbum de monedas.

    Saludos.

    • Me alegro de que te haya gustado! Completamente de acuerdo, al final, las ganas de aprender y de ver lo que realmente hay es lo que nos hace mejor numismáticos, coleccionistas, y personas.

  2. hola, muy diverida la nota y muy real. casi todos los dias me encuentro un Quique, es gracioso y a la vez increible.
    Soy principiante en la numismatica pero algunos amigos ya me ven como Tio Rico y me imaginan con un monocular en el ojo izquierdo. Todo el tiempo creen tener una moneda «dificil y valiosa», les muestro el valor de mercado de acuerdo a las paginas que recomendas en la nota «Como saber el valor de una moneda antigua» y me tratan con desconfianza como si el codicioso fuera Yo.
    Saludos desde Argentina.

    • Acostúmbrate, Diego, esa percepcion de nosotros como coleccionistas no se va a ir nunca, desgaciadamente. Y es molesto, sí, que aún encima piensen que les quieres timar. Un abrazo!

  3. En mi opinión, Quique sabe perfectamente lo que tiene entre manos. No le ha hecho prueba ninguna. Normalmente dicen que le han hecho tal prueba, que varios profesionales la han visto, que su la tenía su abuelo de su bisabuelo o que la encontró en un olivar enterrada. Este tipo de comportamiento lo he vivido en infinidad de ocasiones, lo que busca en ti es, o tener una respuesta positiva de alguien con prestigio para dar verosimilitud a su relato y colarle la pieza a alguien, o directamente colártela a ti.

    • ¿Tú crees, Lanzarote?

      Puede ser, y, a decir verdad, eso fue lo primero que se me pasó por la cabeza. Pero lo de pensar que la del Smithsonian también es falsa me hizo replanteármelo. Creo que en ese momento yo ya había dejado clara mi opinión, pero que insistiera después con lo de la falsedad de una que se sabe que es buena me hizo dudar de las intenciones.

      Un saludo, y me alegra mucho verte por aquí!

  4. Este hijo de Enrique… Me encanta cómo escribes. Cada artículo tuyo es un regalo.
    En cuanto al contenido… Si no recuerdo mal, en alguna ocasión se encontró un cuadro de El Greco en un desván… Aunque estuviese en un desván abandonado era una pintura de El Greco… Pienso que hay monedas, ERRORES NUMISMÁTICOS, que son únicos… A los HECHOS me remito
    Un fuerte abrazo.- Juan Bautista

  5. Alucino con que Quique se haya siquiera planteado siquiera la opción de hacer un análisis de rayos X de la moneda; como detalle, estimo que cada análisis le puede haber costado unos 100-200 €. Que esa es otra, si haces una uXRF no entiendo para qué también una XRF, la diferencia es cuanta muestra destruyes para hacer el estudio.

    Nada que objetar con respecto a la necesidad de comparar y a la falta de sentido que tiene eso de «los metales de la tabla periódica son de la época»; anda que cuando descubra que el oro se origina a raíz d la explosión de supernovas y del colapso de las todavía más masivas e impresionantes estrellas de neutrones hacia los agujeros negros, lo flipa! Esto da para novela estelar, nunca mejor dicho 😛

    En cualquier caso, yo los mensajes de los Henriquez los ignoraría completamente, sólo vas a perder el tiempo y tengo dudas de que la anécdota que obtienes a cambio realmente compense. En 1980 entiendo que existieran estas personas, pero hoy existe información para enterrarnos a todos y no es culpa mía que esa gente no tenga las herramientas para manejarlas y aún por encima sufran de Dunning-Kruger patológico.

    Primero que se curen, luego hablamos. Al revés, batalla perdida.

    • Ay Rubén, si yo te contara la de cosas raras que he visto hacer en monedas en nombre de «autentificar» cosas que son inautentificables… Lo del XRF es solo la gota. Me apunto lo del Dunning-Kruger patológico jajaja.

      (No me olvido que te debo una respuesta en la de los 50 céntimos)

  6. Me encanta ver que Enrique me ha hecho abuelo 😀

    Por parte del tipo este, lo mejor es pasar. A mí cuando me vienen con lo de «en qué te basas» ya ni les contesto.

    • Nos hacemos mayores, Adolfo!

      La vrdad es que yo generalmente hago lo mismo. Pero aquí, por alguna razón, decidí contestar… Al menos saqué un post.

  7. Excelente artículo! me gusta el análisis detallado y la calidad de la información a la hora de justificar las respuestas sobre esta pieza

    • Me alegro mucho de que te haya gustado, Juan Carlos! Intento siempre justificar mis opiniones todo lo más completo que puedo. A veces me sale, a veces no… jeje

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