Un fin de semana fui a Oporto con la que por entonces era mi novia, y allí, le dieron una moneda que vale 70 euros en el cambio del café. O eso es lo que creí yo, porque por aquel entonces aún era un pipiolo numismático. Hoy te voy a contar esa historia, pero también lo que aprendí del chasco que me llevé con ella.

El hallazgo que cambió mi perspectiva numismática

Si habéis escuchado alguna vez el podcast de ColeMone, os habréis dado cuenta por mi acento cerrado de que soy gallego. Y en Galicia tenemos el norte de Portugal a tiro de piedra, así que si queremos un finde en el extranjero, lo más fácil es irse allí.

Así que un viernes de marzo de 2016 allá me fui, a pasar el fin de semana con la que era mi novia por aquel entonces. Sí, ésta es otra historia de cuando yo era un pipiolo numismático.

Teníamos el hotel muy cerquita de la Plaza de Aliados, en pleno centro de Oporto. El sábado por la mañana, nos sentamos a desayunar en una de las cafeterías que están en los márgenes de la plaza. Nos tomamos nuestro café, nuestro zumo de naranja y nuestros pasteis de nata y pedimos la cuenta. Lo tocaba pagar a ella, así que pagó, y luego nos trajeron la vuelta.

Hasta aquí todo normal. Pero como soy como soy, y como somos la mayoría de los que coleccionamos euros, siempre que me dan las vueltas miro las monedas (pero nunca hasta el extremo de la historia que contó Adolfo, sobre un tío que se puso a mirar un platillo con monedas en un velatorio de un familar de su mujer).

Y había una en concreto que me llamó la atención. Aquí la tenéis, guardada en su cartoncillo. Las fotos están hechas por mi madre, que es un sol de mujer:

1 Euro Portugal 2008 Mapa Antiguo Reverso
Cara Nacional Portuguesa
1 Euro Portugal 2008 Mapa Antiguo Anverso
Cara Común

1 Euro de Portugal 2008 – Mapa Antiguo

Parece una moneda normal y corriente de 1 euro de Portugal de 2008, ¿verdad?

Pero tiene algo muy interesante: 2008 fue el año en el que se hizo la transición de mapas en la cara común de las monedas de 10, 20, y 50 céntimos y de 1 y 2 euros (aunque algunos países ya la hiceron en 2007). Se pasó de un mapa en que sólo aparecían los países miembros de la Unión Europea a uno en que se representaba todo el continente europeo.

La decisión fue tomada en el Consejo Europeo del 7 de junio de 2005. El año anterior habían accedido a la UE 10 nuevos estados miembros, y tenían la obligación de adoptar el euro. Se eligió 2008 como la fecha límite para acuñar con el nuevo mapa porque Chipre y Malta comenzaban a usarlo ese año y estaba previsto que Eslovenia lo adoptara en 2009, pero ninguno de los tres países estaba representado en las monedas.

Así que se optó por cambiar a un nuevo diseño que permitiera no tener que estar rehaciendo la cara común cada vez que un país adoptara la moneda única, y se decidió que lo ideal era representar al continente entero, sin ninguna frontera divisoria.

1 Euro Cara Común Mapa Antiguo
Mapa Antiguo, con la Unión Europea en el momento de la introducción del euro
1 Euro Cara Común Mapa Nuevo
Mapa Nuevo, con el continente europeo

El caso es que la INCM, el equivalente portugués de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre española, acuñó 5 millones de monedas de 1 euro de 2008. Pero se equivocó con los mapas que había que usar ese año, y en vez de usar el nuevo desde el principio de la acuñación, en las primeras 107.000 monedas se usó el viejo.

En cuanto se dieron cuenta del error que habían cometido, se pusieron en contacto con las autoridades portuguesas y europeas, y destruyeron las 8.625 monedas con error que tenían almacenadas o que habían sido cambiadas por monedas sin error. Pero ya habían sido puestas en circulación 98.375, que se declararon de curso legal. Ésta es una de las pocas veces que un error es reconocido oficialmente por una ceca.

INCM Error
No es habitual que una ceca reconozca errores, así que esta nota de prensa es casi histórica.

Dado que casi todas salieron a circulación, es difícil encontrar una en estado sin circular, pero no imposible. Aún así, lo habitual es verlas circuladas.

Por cierto, Alemania y Finlandia también cometieron errores similares con el mapa. Quizá el más conocido sea el de los 2 euros conmemorativos de Alemania de 2008, pero no es el único.

Mi chasco y las lecciones que aprendí de ello

Cuando ví lo que tenía en las manos, lo primero que hice fue buscar varios precios de la moneda sin circular y circulada. Tras mirar rápidamente las subastas finalizades de e-Bay y un par de páginas más, llegué a la conclusión de que la moneda de Portugal de 1 euro 2008 con error sin circular vale, generalmente, alrededor de los 150 euros.

Pero ya lo que me puso los símbolos de dólar en los ojos fue que se acababan de subastar unas cuantas en la casa Teutoburger con un precio de martillo de 180 euros, y no estaban recién salida del banco, sino que tenía marcas evidentes de circulación. Estaban más o menos como la mía, más o menos en EBC- en escala de conservación española o XF40 en la escala Sheldon. Evidentemente había habido cierta competición entre pujadores, lo que hace subir el precio, pero era una buena indicación para ver que podía ser fácil venderla.

Y me dije a mi mismo… Si en estado sin circular son 150 euros, en EBC- la puedo vender por, al menos, unos 70. Tiene sentido, ¿no?

Como verás ahora, no, no lo tiene.

Mi ex, que era un amor, me la regaló a cambio de que la invitara a comer ese día. Y cuando volví a casa, hice una investigación más en profundidad. Ahí fue cuando me llevé el chasco. Éstas son los tres grandes errores que cometí y de los que no me di cuenta antes:

Error 1: Mi sesgo de confirmación

Una de las cosas que no ví cuando miré rápidamente algo de información en aquella cafetería de Oporto es que en 2014, Heritage Europe había subastado una con un precio de salida de 10 euros, y había quedado desierta.

1 Euro Portugal 2008 Error
Ésta es la moneda que subastó Heritage y que quedó desierta.

Aquí entró en juego mi sesgo de confirmación. Quería que la moneda fuera cara, y busqué información que lo confirmara, despreciando aquello que no lo hiciera. Ésto es un peligro siempre, y también en la numismática. Es lo que lleva a sobretasar colecciones y llevarse una lecha bien grande cuando quieres venderla.

Error 2: El precio de las casas de subastas no siempre es indicativo

En monedas de a partir cierto valor, generalmente tomamos en cuenta los precios de remate de las subastas para asignarle un precio aproximado. Sin embargo, no es tan sencillo como mirar la última subasta y decir… pues vale tanto.

Hay muchas variables que afectan al precio de remate de una moneda. El más obvio es su estado de conservación. Pero también hay otras variables más intangibles: que dos pujadores se piquen entre ellos, el tipo de casa de subastas y su capacidad de atraer pujadores, la publicidad que esa subasta concreta haya recibido, el momento del año en que se celebre… y los que me dejo en el tintero.

Subasta en Rusia
Hay gente que se deja llevar por sus institnos competitivos más primarios durante una subasta.

Tasar una moneda correctamente es un arte. Y uno complicado. Todas esas variables tienen que ser tenidas en cuenta a la hora de hacer una tasación de la moneda, que siempre va a ser aproximada. Es dificil que un pipiolo numismático tase una moneda de cierta alcurnia correctamente.

Error 3: Pensar que puedo vender la moneda fácilmente al precio que yo quiera

Este error que cometí lo puedo dividir en una suerte de dos sub-errores.

El primer suberror es no darme cuenta de que los comerciantes numismáticos también tienen que comer. Una persona que venda monedas te las va a comprar más baratas de lo que las vende, porque necesita ese margen de beneficio para pagar sus facturas. Es su negocio. Ésto es algo que debería ser obvio, pero que a veces se nos olvida cuando es nuestro bolsillo el que está en medio.

Mercadillo de Monedas Plaza Mayor de Madrid
Por mucho que lo deseemos cuando vendemos nuestras monedas, esta gente no vive del aire.

El segundo es que hay que saber a quién vendérsela. Y, aunque de momento nunca he vendido una moneda en mi vida, yo ahora ya tengo una idea de a quién podría llevarle según que piezas, pero por aquel entonces no tenía contactos en el mundillo.

Cuando eres un pipiolo numismático es fácil ir a Facebook y poner un anuncio en un grupo de venta de monedas. Ésta es una moneda relativamente humilde, pero con otras de más entidad ni se me pasaría por la cabeza, porque, sinceramente, pienso que los riesgos de vender ahí no compensan.

¿Qué hice con la moneda?

Pues como os habréis imaginado al ver las fotos que me mandó mi madre, terminé por encartonarla y guardarla en la sección de «cosas curiosas que llegan a mis manos» de mi colección.

Hoy en día la tasaría en unos 30 euros, pero coge este número con pinzas. No está mal para una moneda que me han dado en el cambio del café, pero no son los 70 u 80 que realistamente pensé que eran, o los 150 de mis esperanzas más salvajes.

Vive y aprende, dicen.

PD: Ésta fue la primera, pero no la última vez que me encontré de casualidad una cosa muy chula. En el Twitter de ColeMone tenéis la historia de lo que me encontré el domingo pasado.

Foto de Portada: ColeMone en base a Polina Zimmerman y Skitterphoto en Pexels
1 euro Portugal 2008 Mapa Antiguo: ColeMone/Mi madre
Caras Comunes 1 euro: Banco Central Europeo
1 Euro Portugal 2008 Heritage: Heritage Europe, Subasta 42, Lote 2181
Subasta: Commons/Rad Lot
Comerciante en Mercadillo: Flickr/Juan Antonio Segal

8 Comentarios

  1. Muy interesante tu artículo. No colecciono monedas, aunque siempre he tenido curiosidad en mirar las variantes que van pasando por mis manos (a veces las guardo un tiempo, pero termino usándolas). Pero tu reflexión es aplicable a todo tipo de coleccionismo. Yo en particular llevo años coleccionando videojuegos y lo que antes era para muchos «basura vieja» ahora son «artículos vintage de coleccionismo». Y lo que mucha gente hace habitualmente al encontrarse algo en el trastero es entrar en ebay, buscar los que hay a la venta (ni siquiera los vendidos) y poner el suyo al mismo precio que el más caro que vean. Todo el mundo se piensa que en su trastero tiene lingotes de oro.

    • Me alegro de que lo encontraras interesante, David! Casi todos los coleccionismos son iguales en este sentido. Al final, la avaricia hace olvidar que cuando algo es demaiado bonito para ser cierto, probablemente no lo sea.

  2. Yo me encontré una moneda de Mónaco en el cambio de los carritos del aeropuerto de orly, la guardo en mi colección, que tengo de monedas que caen en mis manos. No lo hago por dinero si no por placer. Actualmente tengo unos 500 euros reales en monedas y unos 100 en monedas conmemorativas pintorescas como unos juegos de invierno austriacos en cobre. Pero la joya de la corona es un sestercio.

    • Así es como empecé yo también, guardando los euros que iban cayendo en mis manos. Un día me dio por ver exactamente qué eran y aquí estamos…

  3. Yo tengo la de 2€ Finlandia 2006 mapa de 2007 SC, pagué un pastón por ella, quizás demasiado, pero entonces estaba soltero y pagaba pastones por muchas cosas que me gustaban…incluida una Kelly

    • La soltería es uno de los mejores amigos del coleccionismo. Y el no tener hijos, ya ni te cuento…

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