El Tratado de Paz de Tartu, o de cuando Estonia invadió Rusia

En 2020 se conmemora el 100 aniversario de la firma del Tratado de Paz de Tartu entre Estonia y Rusia, que dio legalidad a la independencia que Estonia había proclamado dos años antes.

Mucho se habla de las ocupaciones nazi y napoleónica del territorio ruso, y la conclusión que se saca es que invadir Rusia nunca acaba bien. Pero hay otra incursión de la que nunca se habla y que pone en duda ese mantra: cuando Estonia invadió Rusia.

La historia del Tratado

Estonia proclama su independencia

Poster de Reclutamiento Estonio de 1918

Poster de reclutamiento del Gobierno Provisional de Estonia, 1918.

El triunfo de la Revolución Rusa en 1917 puso fin a la participación del imperio zarista en la Primera Guerra Mundial. La firma del Tratado de Brest-Litovsk entre la Rusia soviética y Alemania concedió a ésta última amplias zonas de ocupación en el Este de Europa, Estonia entre ellas.

Sin embargo, en el brevísimo intervalo de tiempo -alrededor de una semana- que pasó entre la retirada del Ejército Rojo y la llegada de las tropas germanas, Estonia formó un Comité de Salvación nacional, un Gobierno Provisional, y proclamó su independencia el 24 de febrero de 1918. Al día siguiente de la proclamación, el ejército alemán entró en Tallinn, la capital, y puso fin a la aventura.

Pero las cosas tampoco estaban muy bien en Alemania. El esfuerzo de guerra se estaba demostrando demasiado para el país, y no tardaría mucho más en negociar su armisticio en la Primera Guerra Mundial. El 11 del 11 de 1918 a las 11 de la mañana termina la guerra. Por orden de la Entente, los ganadores del conflicto, los soldados alemanes reciben la orden de no volver a casa y de seguir ocupando todo el territorio ganado a Rusia.

Sin embargo, los estonios, cabezones como ellos sólos, reestablecen el Gobierno Provisional y llaman a voluntarios para formar un Ejército. Además, consiguen que la nueva República de Weimar firme el Acuerdo de Transferencia del poder político en Riga el 19 de noviembre.

La Guerra de Independencia de Estonia

Mientras Alemania colapsaba, el gobierno soviético -que estaba en medio de una guerra civil contra el Ejercito Blanco- no se quedó con los brazos cruzados. Como respuesta al armisticio, el 17 de noviembre 1918 el Alto Mando del Ejército Rojo daba la orden de iniciar una ofensiva a lo largo de un frente que iba desde el Golfo de Finlandia hasta el Mar Negro. El objetivo era reocupar todo el territorio perdido en el Tratado de Brest-Litovsk.

En la pequeña nación báltica, el 22 de noviembre comienza una mobilización general que da como resultado el establecimiento de las Fuerzas de Defensa de Estonia. Y, mientras tanto, el legendario político estonio Konstantin Päts, a la postre primer Primer Ministro del país, vuelve a Tallinn después de ser liberado de una cárcel alemana.

Ese mismo día 22, la Sexta División de Rifleros del Ejército Rojo ataca la ciudad fronteriza de Narva, pero aún quedaban un número de divisiones germanas en la ciudad, que lograron repeler la ofensiva. Sin embargo, su presencia en el Báltico no duró mucho. Ante la captura soviética de la ciudad de Pskov -muy cercana a la frontera estonia- y la amenaza que esto suponía para las líneas de retirada teutonas, se les dió la orden de que volvieran a casa.

Estonia se quedaba sóla. El 28, el Ejército Rojo volvió a intentar entrar en Narva. Esta vez lo consiguieron. A final de año, 12000 invasores rusos estaban a 40 kilómetros de Tallinn y controlaban, aproximadamente, dos tercios del territorio del país. La derrota parecía inminente.

Monumento a los Caídos en la Guerra de la Independencia de Estonia, en Tallinn

Monumento a los caídos en la Guerra de la Independencia de Estonia, en Tallinn

Estonia da la sorpresa

Visto el panorama, el Gobierno Provisional estonio se da cuenta de que más le vale hacer algo, y rápido. La primera acción es mobilizar a la población para una guerra total. En un mes, 11000 estonios se presentan voluntariamente a filas. La segunda es conseguir apoyo internacional, cosa que consiguieron. La Royal Navy británica envío una flotilla que se hizo inmediatamente dueña de la costa báltica, Finlandia envió armas, munición y a 2000 voluntarios, y Estados Unidos mandó ayuda humanitaria. Finalmente, la tercera gran medida es construír en Tallinn tres trenes blindados, que serían providenciales para el curso de la guerra.

Sorprendentemente, estas actuaciones tienen efecto. El 5 de enero por fin son capaces de parar la ofensiva soviética, y el 7, las Fuerzas de Defensa inician su contraataque en dos frentes, el Frente Viru en el norte, y el Frente Sur. El 9 liberan la ciudad de Tapa, cerrando así definitivamente el paso del Ejército Rojo hacia la capital estonia, y el 12, los soldados del país báltico entran en Rakvere.

Pero lo mejor estaba por venir. El día 17 va Estonia y ¡le monta a Rusia un desembarco anfibio en su retaguardia!

En esa fecha, 9 barcos de la pequeñísima y anticuada marina estonia -y estamos hablando de 1 acorazado y 8 dragaminas, patrulleras y remocaldores- se las arreglan para desembarcar en la playa de Utria 1900 soldados, en su mayoría marines estonios y voluntarios fineses. Utria está a tiro de piedra de Narva.

Playa de Utria

Esto es la Playa de Utria. Aquí desembarcaron 1900 soldados.

La Batalla de Utria fue dura, pero al final del día los marines estonios habían conseguido establecer una cabeza de playa. El Lembit, el acorazado estonio, partió inmediatamente a bombardear Narva. Los soldados bálticos hicieron lo mismo, pero por tierra. El día 19 la ciudad fronteriza había caído, cortando por completo la retirada de las tropas soviéticas en el norte del país.

Habiendo roto a Rusia en el Frente Viru, fue hora de activar el Frente Sur. Allí esperaban las tropas del regimiento de Rifleros Letones, uno de los más activos ideológicamente y, que además, también estaba librando al mismo tiempo la Guerra de Independencia de Letonia.

Sin lugar a dudas, la plaza más importante a nivel estratégico en el sur de Estonia en aquel momento era el pequeño pueblo de Valga. Allí estaba situado un nudo de ferrocarril que servía de única conexión ferroviaria con Riga, y que por tanto era la única línea de suministros que el Ejército Rojo tenía con el norte de Letonia. Por tanto, su defensa era indispensable para los planes soviéticos en toda la región báltica.

El avance del ejército estonio fue desafiado por las tropas rusas en una pequeña aldea a unos kilómetros de Valga, llamada Paju, el 31 de enero. La batalla fue brutal para ambos bandos, la más sangrienta en toda la guerra. Finalmente, los estonios salieron victoriosos, y al día siguiente liberaron Valga.

Los rusos estaban fuera del país. Y Estonia había sido el primero en echarlos.

Este video explica los movimientos de tropas en la Guerra de Independencia de Estonia de manera detallada. En inglés, pero se entiende bien si no lo hablas.

Cambio de papeles: Estonia, país invasor

Los rusos estaban fuera, pero el peligro no había desaparecido. El Ejército Rojo aún estaba enfrente de Narva, del otro lado de la frontera; y seguía conquistando territorio en Letonia. De hecho, Riga había caído.

El Estado Mayor del Ejército Estonio, presionado por las tenues circunstancias estratégicas, por la Entente, y por elementos del Ejército Blanco ruso, decidió aplicar la vieja máxima de que la mejor defensa es un buen ataque.

Así que Estonia invadió Letonia y Rusia. Al mismo tiempo.

Los objetivos declarados eran primero, la liberación de Riga y, después, la conquista de Petrogrado (actual San Petersburgo) en colaboración con el Ejército Blanco. Ambas ciudades tenían -y aún tienen- más población ellas sólas que Estonia entera.

La invasión de Rusia

El 13 de mayo, las tropas estonias bajo órdenes de los rusos blancos cruzaban el Río Narva y entraban en Rusia para sorpresa de los soldados soviéticos, que vieron como una división entera era destruída en el ataque. Y para sorpresa de los propios estonios, tras esa batalla inicial, el camino a Petrogrado estaba libre. Se quedaron a las afueras, preparando el asalto.

Pero viendo el éxito en el norte, el Ejército del país báltico, esta vez ellos sólos, también cruzaron por el sur, parándose tras la conquista de Pskov el 25 de mayo.

El 23 de septiembre, el Ejército Blanco, con el apoyo operacional de 40000 soldados del ejército estonio, lanzó su ofensiva para la conquista de Petrogrado. Parecía que iba por buen camino, pero el contraataque sovético provocó la retirada hacia las líneas iniciales y operación fracasó en su objetivo final. Estonia, sin embargo, quedó contenta, porque le sirvió para establecer un buffer de territorio entre su frontera y Rusia.

La invasión de Letonia

En Letonia, la situación era aún más complicada. Cuando Alemania cayó, los letones también establecieron un gobierno provisional, pero el estado de sus fuerzas militares al inicio de la guerra con los soviéticos era aún peor que el de Estonia.

Así que pidieron ayuda a Alemania, que mandó a las Freikorps. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La República de Weimar tenía un objetivo ulterior: proteger a los Alemanes Bálticos, que eran alemanes étnicos asentados en el Báltico desde la Cruzada de Livonia, ponerlos en el poder, y, eventualmente, dejar al país bajo su esfera de influencia.

Imaginaos la sorpresa del gobierno letón cuando, de repente, ven que el ejército combinado de las Freikorps y el Baltische Landeswehr de los alemanes del Báltico avanzan hacia Riga, que capturan el 23 de mayo- E instalan a su propio ejecutivo, provocando que gobierno original letón tuviera que escapar de la capital y pedirle ayuda a Estonia.

Soldados de las Freikorps en 1919

Soldados de las Freikorps en 1919

Y Estonia acabó invadiendo el norte de Letonia, que ya estaba bajo control de los alemanes, en lo que se conoce como la Guerra del Landeswehr. Y avanzaron hasta el centro del país, donde fueron avistados por las divisiones de reconocimiento germanas.

Así que el ejército estonio junto con elementos letones se enfrentó a los alemanes entre el 19 y 23 de junio de 1918, en un pequeño pueblo en el centro de Letonia llamado Cesis. Esta batalla fue dura, pero también decisiva para el final de ambas guerras de independencia. Se saldó con una victoria estonio-letona, que permitió a sus tropas avanzar hacia las afueras de Riga. Con todo perdido, los alemanes firmaron la paz y se instaló un Gobierno democrático en el país letón.

Hoy en día, el 24 de junio es celebrado en Estonia como el Día de la Victoria.

¡Paz!

Joffe firmando el Tratado de Paz de Tartu

Joffe firmando el Tratado

Viendo Petrogrado peligrar y con la guerra civil rusa en pleno apogeo, los soviéticos se vieron en la necesidad de tener que cerrar algunos frentes. Así que ya desde agosto de 1919 hicieron ciertas aberturas para lograr una paz con Estonia. De hecho, incluso se había acordado una tregua que comenzara el 23 de noviembre, pero la ofensiva contra la antigua capital zarista la tiró por tierra.

A principios de diciembre, Rusia empezó a amasar efectivos -unos 100000- en la frontera de Estonia, recuperando todo el territorio que había ganado el país báltico durante su invasión y presionandolo a sentarse en la mesa de negociaciones.

Y funcionó. El 4 de diciembre de 1919, Jan Poska por Estonia y Adolf Joffe por Rusia se sentaron en un edificio de Tartu y empezaron a negociar un alto el fuego, que entró en efecto el 3 de enero de 1920.

El hecho de que la tregua tardara un mes en ser negociada da una idea de lo duras que fueron las negociaciones. Ambas partes tenían demandas muy diferentes, y, en principio, incompatibles. Pero, finalmente, lo consiguieron. Y, eventualmente, también consiguieron llegar a un acuerdo para la paz, firmado el 2 de febrero de 1920. Éste acuerdo se conoce como el Tratado de Paz de Tartu.

La Paz de Tartu incluía el reconocimiento de la independencia estona y de sus fronteras. Además, establecía que Estonia no era responsable de ninguna deuda económica rusa contraída antes de la independencia, que Rusia tendría que pagar 15 millones de rublos de oro, a devolver las colecciones de la Universidad de Tartu que habían sido movidas a la ciudad de Voronezh (punto que no ha sido cumplido hasta hoy), y a otorgar una concesión a Estonia de 1 millón de hectáreas de bosques para su explotación económica. A cambio, Estonia permitiría a Rusia construír un puerto libre en Tallinn y un ferrocarril de Moscú a la frontera estonia.

Edificio donde se firmó el Tratado de Paz de Tartu

Edificio en Tartu donde se firmó el tratado de paz homónimo

¿Por qué fue importante el Tratado de Paz de Tartu?

La importancia del Tratado de Paz de Tartu para Estonia es obvia: fue el reconocimiento ruso, y a la postre, mundial, de su existencia como país independiente. Está considerado como el documento fundacional del Estado moderno de Estonia.

Pero también fue importante para la Rusia soviética. Fue el primer tratado de paz que el gobierno rojo firmó, demostrando así que había un posibilidad de llegar a acuerdos en otros teatros de operaciones.

El acuerdo estuvo en vigor hasta 1940, cuando Estonia fue invadida de nuevo como consecuencia de los protocolos secretos del Pacto Ribbentrop-Molotov.

Además, tras la caída de la Unión Soviética en 1991, el gobierno estonio en el exilio invocó este tratado como base legal para declarar de nuevo la independencia. Argumentó que la existencia continuada de un órgano ejecutivo estonio y de este acuerdo demostraba que, realmente, lo que se hizo en 1991 no era declarar la independencia, sino proclamar el fin de la ocupación soviética.

Placa conmemorando el Tratado de Pa_ de Tartu en el edificio donde se firmó

Placas conmemorativas en el edificio donde se firmó el Tratado

El Tratado de Paz de Tartu en la numismática

Para celebrar el centenario del Tratado, el 2 de febrero de 2020 Estonia ha emitido una moneda conmemorativa de 2 euros, que es la única que toca el tema hasta el momento.

Moneda Conmemorativa de 2 Euros de Estonia 2020 - Centenario del Tratado de Paz de Tartu

Así que, si coleccionas euros, aquí tienesun pequeño resumen marcado en azul para incorporar a la ficha de la moneda en tu colección:

El Tratado de Paz de Tartu fue el instrumento diplomático firmado entre la Rusia soviética y Estonia el 2 de febrero de 1920, por el que se puso fin a la Guerra de la Independencia de Estonia. En sus provisiones, Rusia reconocía la independencia del estado báltico y se establecían los bordes de su frontera común.

Foto de Portada: Commons/Desconocido
Poster de recultamiento: Commons/G. Mamberg
Monumento a los Caídos (Tallinn), Edificio de Tartu, Placa conmemorativa: ColeMone
Playa de Utria: Commons/Akra
Soldados de las Freikorps: Commons/Deustche Heer
Foto de Joffe firmando el Tratado: Commons/Desconocido

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