La Colina de las Cruces: ¿Qué es y por qué es importante?

En 2020, Lituania emite una moneda de 2 euros conmemorativos dedicada a La Colina de las Cruces, que quizá sea el lugar más simbólico y, a la vez, que dé más mal rollo de todo el país báltico.

Como siempre, primero podrás encontrar un pequeño resumen marcado en azul para incorporar a la ficha de la moneda en tu colección, y luego me meteré de lleno en la curiosísima historia detrás la Colina de las Cruces.

La Colina de las Cruces es un monumento improvisado compuesto por cerca de 200 000 cruces situadas en un monte cerca de la ciudad de Šiauliai, al norte de Lituania. El lugar, además de ser un centro religioso preeminentemente catolico, sirve como conmemoración principal de la memoria histórica de Lituania y de las ocupaciones y represiones sufridas por el país báltico.

La Historia de la Colina de las Cruces

El Kryždirbystė

En Lituania, hacer cruces de madera, caseras y artesanas, es una tradición del mismo calibre que hacer encaje de bolillos en Galicia. Le llaman Kryždirbystė.

A principios del siglo XIX, a los lituanos se les dió por empezar a hacer cruces en casa, bien con el significado tradicional de honrar a los muertos en sus tumbas, bien como protección contra maldiciones y males de ojo.

Sea como fuere, el tema es que esto se convitió en una de las muestras más claras de arte popular lituano. Con el tiempo, estas cruces fueron aumentando su complejidad. Ya no eran dos simples estacas de madera clavadas, auténticas maravillas de hierro con filigranas y un exquisito detalle. Las cruces de artistas como Vincas Srviskis, escultor autodidacta activo a principios del siglo XX, se conservan en museo nacionales de toda Europa.

Sin embargo, aunque la fabricación de estas cruces se llegó a elevadas cotas artísticas, el pueblo llano nunca dejó de hacerlas, y, a día de hoy, siguen siendo un elemento esencial de su cultura.

En 2001, el Kryždirbystė fue reconocido como Patrimonio Intangible de la Humanidad, el único intangible que hay en el país y uno de los cinco en total.

Cruz Tradicional Lituana

Cruz tradicional lituana

El origen legendario de la colina

A 12 kilómetros al norte de una ciudad llamada Šiauliai, al norte de Lituania, había una colina. Hay tres leyendas sobre el origen de esa colina.

La primera es que en esa colina había un templo al que le cayó un rayo mientras había una celebracion religiosa, matando a todos los asistentes. Bajo la colina, están las ruinas.

La segunda es que en esa colina había un fuerte de madera, propiedad de unos barones paganos, que fue atacado por unos monjes guerreros teutones. Los locales ganaron la batalla, apilaron los cupoer y los quemaron. Con las cenizas y el tiempo, se hizo la colina.

La tercera es que un padre, cuya hija enfermó gravemente, tuvo una visión: una mujer le dijo que hiciera una cruz y que la pusiera en una colina, y así su hija se sanaría. Efectivamente, el hombre hizo una cruz de madera y allí la clavó. En cuanto llegó a casa, la niña estaba recuperada.

Sea como fuere, la colina ya tenía cierto renombre entre los lituanos.

Lituania, conquistada

En 1795, Rusia, Prusia y Austria se dividieron la Mancomunidad de Polonia y Lituania en lo que se conoce como la Tercera Partición de Polonia. El territorio lituano quedó bajo dominio de la Rusia de los zares. Los lituanos no se quedaron quietos. Se rebelaron contra el imperio dos veces: en 1831 y en 1863.

Aquí comienza la historia moderna de la Colina de las Cruces.

La represión zarista contra los lituanos que se habían revelado fue brutal. Las tropas imperiales secuestraron y asesinaron a miles de personas por todo el país. Muchas estaban relacionadas con el intento de librarse del yugo ruso, pero otras simplemente estuvieron en el sitio incorrecto en el momento incorrecto.

La mayoría de los cadáveres de los represaliados nunca aparecieron.

Y ya se sabe como es la psicología humana. A la angustia y tristeza que ya de por sí causa la situación, se le une esa necesidad de cierre que tenemos ante los problemas personales y vitales.

Así que algunos lituanos, buscando ese cierre, volvieron a mirar a sus tradiciones. La fabricación artesana de cruces fue la respuesta. Las clavaron en esa colina que tenía cierto aire legendario, como recuerdo a sus familiares muertos, pero también, con la esperanza de que las leyendas fueran ciertas y, algún día, volvieron a casa sanos y salvos.

Alrededor de 1900, había unas 130 cruces, y ese número se mantuvo constante hasta 1918.

Detalle de la Colina de las Cruces

Lituania, independiente

En 1918, acabó oficialmente la Primera Guerra Mundial. Pero eso no quiere decir que la guerra terminara. Con la caída de los Imperios Ruso y Alemán, el Este de Europa quedó en una posición, a falta de palabra mejor, incómoda.

Con el apoyo de las potencias aliadas, Lituania declaró su independencia en 1918. Pero no lo iba a tener tan fácil. Entre diciembre de 1918 y diciembre de 1920, el país tuvo que luchar en tres guerras diferentes por su independencia: contra el ejército bolchevique, contra los bermontianos, y contra Polonia.

Lituania acabó triunfando, y su independencia fue reconocida por el resto de países en 1920.

La Colina de las Cruces adquirió en ese momento gran parte de la importancia que tiene ahora. Se convirtió en un lugar de culto cristiano, donde los lituanos rezaban por sus muertos en las diferetnes guerras y represiones, pero, también, daban gracias por haberse librado de los diferentes yugos extranjeros y rezaban por el futuro en paz de prosperidad del país.

Detalle de la Colina de las Cruces (2)

Lituania, ocupada

Todo eso acabó en 1944.

Lituania había sido ocupada por la Unión Soviética en 1940, tal y como marcaron los protocolos secretos del Pacto Molotov-Ribbentrop entre la URSS y la Alemania Nazi.

El estallido de la guerra entre las dos potencias totalitarias en 1941 hizo que, en esos años, Lituania se conviertiera en un campo de batalla hasta 1944, cuando quedó definitivamente en manos del Ejército comunista.

La Colina de las Cruces fue víctima de la represión estalinista, y del carácter antirreligioso del régimen soviético. Se tiró todo lo que había allí, y los materiales con los que las cruces estaban hechas se quemaron o se reciclaron para producción industrial y la construcción de carreteras.

Pero los lituanos, una vez más, no se quedaron de brazos cruzados.

A pesar de la constante vigilancia de la KGB y del Ejército Rojo, que tenía guardias permanentemente apostados a los pies de la colina, grupos de lituanos conseguían entrar muchas noches y colocar allí más cruces. A quien pillaban, lo multaban fuertemente, lo mandaban a la cárcel o, aún peor, a Siberia.

La colina se convirtió rapidamente en un símbolo de resistencia ante la ocupación. Incluso, en 1963, alguien fue capaz de colocar allí una placa de piedra en conmemoración del centenario de aquella rebelión de 1863 contra el Zar.

Cuatro veces arrasaron los soviéticos la Colina de las Cruces. Incluso se propuso demoler el monte completamente y construír allí un lago, pero la situación económica soviética hizo que otros proyectos fueran priorizados.

Pero las cruces seguían apareciendo.

Detalle de la Colina de las Cruces (3)

Lituania, liberada

Tras décadas de resistencia pasiva, meses de resistencia activa, y días de conflicto armado, Lituania conseguió restablecer su independencia en 1990.

Un año después, había cerca de 55 000 cruces en la Colina, que había recuperado el papel de sitio religioso pero también de conservación del espíritu nacional que ya había tenido a principios de siglo.

El 7 de diciembre de 1993, Juan Pablo II visió la Colina, y con él, llegó el reconocimiento internacional al monumento. El Papa dió allí una misa, y pidió que se construyera un monasterio franciscano a los pies del monte. Un año después, el pontífice mandó su propia cruz para ser instalada allí, tradición que repetirían tanto Benedicto XVI como Francisco.

A día de hoy, no se sabe el número exacto de cruces que hay, pero se calcula que son unas 200 000. Con el tiempo, el lugar se ha ido acondicionando con mejores accesos e instalaciones, para acoger la creciente cantidd de turistas y curiosos que se acercan anualmente.

Juan Pablo II dando misa en la Colina de las Cruces

Juan Pablo II dando misa en la Colina de las Cruces en 1993

¿Por qué es La Colina de las Cruces importante?

La importancia de la Colina de las Cruces es doble.

Por un lado, está la importancia obvia como uno de los lugares de peregrinación y conmemoración religiosa más importantes de Lituania. Este aspecto espiritual está predominantemente relacionado con la tradición católica, pero existen también elementos islámicos y judaicos en algunas partes del monumento.

Pero la segunda dimensión es la más relevante. La Colina de las Cruces es, realmente, un monumento a la memoria histórica de Lituania.

Y, además, es un monumento que sale del pueblo para el pueblo, que coge un elemento de la cultura tradicional lituana como es la fabricación artesana de cruces y le otorga un nuevo significado: es una mezcla entre homenaje a los represaliados durante la historia monderna del país báltico, de tumba al soldado desconocido, de conmemoración de la cultura nacional lituana, y de símbolo de la resilencia de su carácter como pueblo.

Foto de Portada: Commons/Mindaugas Macaitis
Cruz Tradicional Lituana: Lithuanian Folk Art, por J. Baltrusaitis (1948)
Detalle de la Colina: Emilia Merecka-Kułak en Pixabay
Detalle de la Colina 2: Ivo Silvestro en Pixabay
Detalle de la Colina 3: Travelmoments en Pixabay
Juan Pablo II en la Colina: Commons/Jonn Leffmann

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